JORGE LORING, S.I. Para Salvarte. Apostolado Mariano. Recaredo, 34. Sevilla.1983.
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sábado, 9 de diciembre de 2017
miércoles, 29 de noviembre de 2017
PATRICIO JAVIER MONTOJO PASARÓN. COMANDANTE GENERAL DEL APOSTADERO DE FILIPINAS.
Patricio
Javier Montojo Pasarón nace el día 9 de septiembre de 1839, en la ciudad de
Ferrol (La Coruña).
1852.
Ingresa como Aspirante en el Colegio Naval Militar de San Carlos, en la ciudad
de San Fernando (Cádiz).
1855.
Es Guardiamarina de segunda clase.
1858.
Es Guardiamarina de primera clase. 1859. Asciende al empleo de Alférez de Navío.
1860.
Es destinado a Filipinas y está a las órdenes de Casto Méndez Núñez quien manda
la goleta Constancia y cuyo segundo comandante es José Malcampo Monge.
Participa en el asalto a la costa de Pagalungán, en Mindanao. Asciende a
Teniente de Navío y navega por los mares de China y Cochinchina, durante la
campaña franco-española que finalizará en 1863.
1866.
Embarca en la fragata de hélice Almansa, buque insignia del entonces brigadier
Casto Méndez Núñez, y participa en la batalla del Callao.
1868.
Es nombrado secretario del vicealmirante Casto Méndez Núñez y después
secretario del Almirantazgo.
1873.
Asciende al empleo de Capitán de Fragata. Toma el mando de un buque en el
Apostadero de la Habana.
1876.
Pasa destinado al Apostadero de Rio de la Plata y toma el mando de otros
buques, aquí destacados.
1884. Asciende al empleo de Capitán de Navío y
pasa de nuevo a Filipinas.
1892.
Asciende a Capitán de Navío de primera clase. Es nombrado Comandante General de
Puerto Rico.
1896. Asciende a Contralmirante. Es nombrado
Comandante General del Apostadero de Filipinas.
Tiene
el mando de la Escuadra española de Filipinas en el infortunado combate, para
España, de Cavite. Por la pérdida de la Escuadra y del Archipiélago se
enfrentará a un Consejo de Guerra, donde el dictamen será de culpabilidad. La
sentencia será ratificada por el Consejo Supremo de Guerra y Marina. Como
consecuencia de ello, sufrirá la separación del servicio activo.
Después de los combates; Montojo
es llamado a Madrid para responder a los cargos que le hará el Consejo Supremo.
El viaje lo efectúa en el vapor francés Laos, llegando a Barcelona para
trasladarse posteriormente a Madrid. Después de hacer las presentaciones
oficiales, acude a Palacio para saludar a la Reina, quien le dispensó un
afectuoso recibimiento. Pero, pronto corren los rumores de que el contralmirante
Montojo podría ir a prisión preventiva, pues habían ingresado en prisiones
militares; el general Jáudenes, último gobernador general de Filipinas, y el
general Toral, quien firmó la capitulación de Santiago de Cuba, mientras que un
sector de la prensa de Madrid, insistía en la necesidad de activar los procesos
contra los generales de la Armada y del Ejército, quienes habían fracasado en la
guerra frente a Estados Unidos. Entonces; enterado Montojo de que su compañero
Cervera pretendía defenderse de los ataques que había recibido con motivo del
combate desgraciado de Santiago de Cuba, integrándose en el Senado como
candidato por Albacete, pensó que su deber sería intentar lo mismo, y como se
encontraba en posesión de la Cruz de María Cristina con más de dos años de
antigüedad, creía reunir las condiciones para ser senador; y estando vacante
Málaga, podría solicitarlo. Pero se le comunica que según la ley no reúne las
condiciones requeridas porque la creación de la Cruz de María Cristina era de
fecha posterior y no servía para el ascenso al empleo inmediato, que le hubiera
abierto las puertas del Senado. El Tribunal decidió llevar a cabo: auto de
prisión para Montojo y Enrique Sostoa, capitán de navío de primera clase,
comandante general del Arsenal de Cavite, quien izó la bandera blanca mientras
Montojo se había dirigido a Manila. Ambos ingresan en la prisión de San
Francisco. Montojo recibía un gran
número de visitas de amigos; compañeros de la Armada, del Ejército, y
jerarquías eclesiásticas, quienes le apoyaban y animaban. El capitán de navío
Víctor María Concas y Palau, quien en Santiago de Cuba estuvo al mando del
crucero Infanta María Teresa, se ofreció a Montojo para llevar a cabo su
defensa. La acusación del fiscal se basaba en que Montojo después de haber
pasado por el convento de San Telmo para curarse una herida que había sufrido
en el combate naval de Cavite, se dirigiera a Manila, dejando abandonado el Arsenal,
mientras que la conducta de Sostoa estaría justificada. El fiscal consideraba
circunstancias atenuantes como la no intención de causar mal grande y tenía en
cuenta el heroico comportamiento que había demostrado en el combate de Cavite.
No obstante, propone la pena de reclusión militar perpetua. El defensor,
capitán de navío Concas, insistía en que Montojo se ausentó del Arsenal cuando
ya había cesado el fuego enemigo, y por otra parte estaba demostrado que no se
podía hacer la menor defensa. Hacía hincapié en la precaria situación de las
fuerzas navales y militares de Filipinas, y que precisamente el almirante
Montojo lo había manifestado con anterioridad, de forma clara, así como las
numerosísimas vicisitudes que había sufrido la Escuadra a su mando. Un hecho
importante para Concas era que el Almirante cuando salió del Arsenal no entregó
el mando y no se alejó de la zona de combate, pues acudió a Manila donde tenía
su puesto como vocal de la Junta de Autoridades, existiendo graves resoluciones
que tomar. Por otra parte, en el momento en que abandona el Arsenal, no había
indicios que se produjera un ataque. El Almirante era General en Jefe de las
fuerzas pertenecientes a la Armada; de mar y tierra, y de todo el Archipiélago,
por lo tanto no tenía un sitio determinado y escogería el lugar donde creyera
que su presencia era de utilidad al servicio. El Consejo Supremo de Guerra y
Marina pronuncia sentencia condenatoria y el Almirante Montojo fue encarcelado
unos seis meses, lo que suponía separación del servicio, y al ser oficial
general, el pase a la situación de reserva y sin oportunidad de poder solicitar
un destino.
Gran parte de la prensa nacional
e internacional mostró el desacuerdo con la sentencia y se hacía preguntas:
¿Cómo podía haber abandonado su
puesto frente al enemigo el que momentos antes; desafiaba, impávido, la muerte?
Los mismos fiscales habían dicho
que el Arsenal estaba indefenso.
¿Cambiaba algo la situación con
la presencia de Montojo?
Indiscutiblemente; el Almirante
no tenía un puesto determinado y podría estar donde juzgase más conveniente.
Patricio Montojo Pasarón
falleció en Madrid, el 30 de septiembre de 1917. Según algunas fuentes, sus
restos mortales descansan en el cementerio parisino de Montparnasse.
Estaba en posesión de numerosas
condecoraciones, de las que figuran:
Caballero con Cruz y Placa de la
Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
Comendador de número de la Real
Orden Americana de Isabel la Católica.
Caballero de la Legión de Honor
de Francia.
Cruz
al Mérito Naval de segunda clase con distintivo Blanco.
Medalla
del Callao.
Medalla
de Cuba.
Cruz
de María Cristina.
Benemérito
de la Patria. Otorgada por Costa Rica.
En
el combate naval de Cavite participaron, como oficiales de la Armada, sus hijos
Eugenio y Patricio.
Patricio
Montojo fue también escritor y nos dejó algunas obras, como:
Ensayo
crítico acerca de las primeras tierras descubiertas por Colón.
Manual
náutico enciclopédico.
Los
dos Almirantes. Traducido del inglés, del autor F. Cooper.
Física
terrestre. Traducida de la obra del jesuita astrónomo, Padre Antonio Secchi.
Escribió
varios artículos, en: Diario de Manila. Diario de Cádiz. Revista General de
Marina. Otros.
Patricio Javier Montojo Pasarón. Wikipedia.18 junio 2017. 18:55
NOTAS.
*). Roca Núñez et al. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. pp. 168-170.
BIBLIOGRAFÍA
BRUFAO
GARCÍA, P. “Los errores de la Historia. El Consejo de Guerra al Almirante D.
Patricio Montojo”. Sociedad Española de Estudios de la Comunicación
Iberoamericana. SEECI 2000, Nº 3, Junio 1998, pp. 39-44.seeci.net/revista
C. P. Ante la opinión. Ante la Historia. El
Almirante Montojo. Librería de Fernando Fe. Madrid,
1900.www.cervantesvirtual.com
ROCA
NÚÑEZ, J.B. ROCA FERNÁNDEZ, F.J. GARVÍ LÓPEZ, M. ROCA FERNÁNDEZ, J.J.
Historia
de la Medicina. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad
del siglo XIX. Martínez Encuadernaciones. Puerto Real (Cádiz),
2015.
TODO
AVANTE.www.todoavante.es, 4 de mayo de 2017, 07:59.
miércoles, 22 de noviembre de 2017
JOSÉ GUMESINDO MALCAMPO Y MONGE. CAPITÁN GENERAL GOBERNADOR DE FILIPINAS.
Nace
en San Fernando (Cádiz) en el año 1828. Es bautizado, el 15 de enero de dicho
año, en la Iglesia Parroquial de San Pedro y San Pablo y de los Desagravios,
por Carlos Camusi, cura teniente (auxiliar al párroco), de esta parroquia. Se le
imponen los nombres de José María Joaquín Gumesindo. Es hijo de José Malcampo, oficial
del Cuerpo de Ministerio de Marina (después Cuerpo de Intendencia), y de Rosa
Monge, ambos naturales de San Fernando. Actúa de madrina Isabel Rodríguez y
firman como testigos: José Berdejo y Manuel Berdejo.
1844.
Ingresa en la Armada española, el 6 de junio de dicho año.
1846.
Es guardiamarina de primera clase, embarcado en el navío Soberano.
1849.
Embarca en la fragata Isabel II.
1850.
El día 6 de junio asciende al empleo de alférez de navío.
1852.
Es destinado a Manila, pero por enfermedad tiene que regresar a la Península.
1857.
Asciende al empleo de teniente de navío.
1861.
Es destinado a la goleta Constancia, en el puesto de segundo comandante, y a
las órdenes de Méndez Núñez. Durante su estancia en dicha goleta asiste a un
ataque a la costa de Pagalungán y a su fuerte. Dicho enclave se encuentra al
sur de la isla de Mindanao y era un santuario de la piratería de Joló. El
asalto se produce el 17 de septiembre de dicho año. En esta acción, Malcampo es
gravemente herido por una bala que la atraviesa el tórax. Felizmente recuperado
de sus heridas, asciende a capitán de fragata.
1862.
En este año asciende a capitán de navío.
Toma el mando de la fragata blindada Zaragoza.
1868.
En el mes de septiembre tiene lugar la Revolución de 1868, conocida también por
los nombres de “La Gloriosa”, “Revolución de Septiembre”, o “La Septembrina”.
Ello supuso el destronamiento y exilio de Isabel II. Tiene lugar en la ciudad
de Cádiz, el Pronunciamiento Militar, tras la sublevación de la flota al mando
del Almirante Juan Bautista Topete Carballo. Interviene el general Juan Prim
Prats, al que se le une el general Francisco Serrano Domínguez, así como los
políticos progresistas, Práxedes Mateo Sagasta y Manuel Ruiz Zorrilla. Topete
lee un manifiesto que justifica el Pronunciamiento. José Malcampo toma parte
activa en la Revolución, mandando la fragata Zaragoza. Asciende al empleo de contralmirante. Es
defensor del Partido Constitucional. Es destinado al Apostadero de la Habana y a
su llegada se dedica a la lucha frente a filibusteros e independentistas.
1871.
Reina Amadeo I de Saboya, y Malcampo es nombrado Presidente del Consejo de
Ministros, pero conserva las carteras de Estado y de Marina.
1874.
Con la caída del Gobierno, es cesado progresivamente de sus cargos, y
finalmente es nombrado Capitán General de Filipinas.
1876.
Emprende una importante expedición militar a la isla de Joló. Los ataques de la
piratería procedente de este archipiélago, cada vez eran más frecuentes e
intensos. José Malcampo organiza una expedición con un total de 8.000 hombres,
de la que ejerce el mando supremo. Por parte de la Armada intervienen 2
fragatas, 3 corbetas, 2 goletas, 12 cañoneros, 2 transportes de guerra, a los
que se le sumarán 13 transportes mercantes adaptados al transporte de tropa y
material. Además de la marinería embarcada, van 2 compañías de Infantería de
Marina. El mando de la fuerza naval lo va a ejercer el contralmirante Manuel de
la Pezuela, quien es el Comandante General de la Escuadra y del Apostadero. El
resto de la fuerza expedicionaria estará compuesta por las siguientes unidades:
Una
sección de Artillería de la Armada y una sección de Artillería del Ejército.
Batería de Campaña. Compañía de Ingenieros. Regimiento de Infantería Mindanao
nº 4. Regimiento de Infantería del Rey nº 1. Regimiento de Infantería de la
Reina nº 2. Regimiento Manila nº 7. Regimiento de Joló nº 6. Dos compañías de
la Guardia Civil. Tres compañías disciplinarias. Una compañía de voluntarios
europeos, donde hay gran número de austriacos. Administración Militar y Sanidad
Militar, constituida esta última por 8 médicos, 1 farmacéutico y una brigada
sanitaria.
Se
realiza un desembarco en Paticolo. Se toma Joló y se ocupa. Posteriormente
fueron construidos fuertes para asegurar el lugar, como el de Alfonso XII y el
de Nuestra Señora de las Victorias. Se crea una estación naval y se asigna a
ella tres cañoneros. Se nombra gobernador de Joló al capitán de fragata Pascual
Cervera. En 1878, mediante la firma de un tratado, se reconoce la soberanía de España
sobre el Archipiélago de Joló.
Al
finalizar esta campaña, José Malcampo, por problemas de salud, pide el relevo.
1877.
En el mes de febrero entrega el mando y regresa a la Península.
1880.
El día 23 de mayo, fallece a la edad de 52 años en la ciudad de Sanlúcar de
Barrameda, a donde se había retirado. Estaba casado con Manuela Matheu González
de Quevedo, natural de Cádiz y descendiente de familia sanluqueña, por parte de
madre. José Gumesindo había vivido ya con anterioridad en esta ciudad, en un
lugar conocido como la huerta de San José o del Boticario, y posteriormente se
había trasladado a la calle Santo Domingo. A su muerte, dejó cuatro hijos, dos
legítimos y dos reconocidos. Tiempo después, sus restos mortales serán
trasladados al Panteón de Marinos Ilustres, en San Fernando (Cádiz).
Se
encontraba en posesión de importantes condecoraciones y títulos:
Cruz
de Marina de Diadema Real.
Gran
Cruz de la Real Orden Americana de Isabel la Católica.
Gran
Cruz al Mérito Militar con distintivo Blanco.
Medalla
de Cuba con distintivo Rojo.
Esta
medalla había sido creada en 1873. Se otorgaba a miembros del Ejército o de la Armada con tres años de servicios en
la isla o que fueren heridos en operaciones militares. Por lo que la concesión de
esta recompensa a Malcampo tendría lugar por alguna acción militar en la que
participó con anterioridad a su creación. El distintivo rojo lo aclararía.
Medalla
de Joló.
Con
motivo de las operaciones militares que conducen a la ocupación de gran parte
de este archipiélago, Alfonso XII ordena la creación de esta medalla de bronce,
fabricada en la Casa de la Moneda, y hecha con material procedente de cañones
capturados al enemigo.
Gran
Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
VI Marqués de San Rafael.
Conde
de Joló y Vizconde de Mindanao. Ambos a título póstumo.
Senador
del Reino.
Presidente
del Consejo de Ministros; con cartera de Estado y Marina, en 1871.
Capitán
General Gobernador de las islas Filipinas. Año 1874.
Conquistador
de Joló. Año 1876.
José Gumesindo Malcampo y Monge. Wikipedia.
BIBLIOGRAFÍA
ARCHIVO
DE LA IGLESIA MAYOR PARROQUIAL DE SAN PEDRO Y SAN PABLO. SAN FERNANDO (CÁDIZ). Libro de Bautismos. Año 1828. Nº 29. Folio
48.
CLAVIJO
Y CLAVIJO, S. La ciudad de San Fernando. Talleres
tipográficos. Calle Obispo Calvo y Valero. Cádiz, 1961.
JOAN.
“Condecoraciones de las campañas filipinas: la Medalla de Joló (1876).”Blog de
Historia y Cultura. historiayculturamilitar.wordpress.com, 19 de marzo de 2013.
MENCEY.
“La Infantería de Marina en ultramar. Asia”. Foro de Historia Militar el Gran
Capitán.foro.elgrancapitan.org, 18 de noviembre de 2012, 17:11.
PÉREZ
DEL PRADO, S. “Los Marqueses de San Rafael”.sanlucarreconditaciudad.
blogspot.com, 15 de diciembre de 2010.
PUNTO
DE ENCUENTRO. “Expedición a Joló 5 febrero/ 19 de abril de 1876”.1898mforos.com,
27 de agosto de 2010, 12:12.
ROCA NÚÑEZ, J.B. ROCA FERNÁNDEZ, F.J. GARVÍ
LÓPEZ, M. ROCA FERNÁNDEZ, J.J.
Historia
de la Medicina. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad
del siglo XIX. Martínez Encuadernaciones.
Puerto Real (Cádiz), 2015.
TODO
AVANTE. “Malcampo y Monge, José Rudesindo. Biografía”.todoavante.es, 12
noviembre 2016, 18:58
WIKIPEDIA.
“Revolución de 1868”.wikipedia.org/wiki
miércoles, 15 de noviembre de 2017
RUFINO PASCUAL Y TORREJÓN. MÉDICO DE EJÉRCITO EN FILIPINAS.
Rufino
Pascual nace en Castro Urdiales, en Cantabria, en 1827. En 1844 obtiene el
grado de Bachiller en Filosofía, en la Universidad de Granada. Comienza la
carrera de Medicina en Madrid, donde solo cursa el primer año pues se traslada
a Valencia, continuando en esta localidad sus estudios médicos. En 1851 obtiene
el título de Licenciado en Medicina y Cirugía.
1854.
Ingresa por oposición en el Cuerpo de Sanidad Militar del Ejército. Es nombrado
segundo ayudante médico y es destinado al segundo batallón del Regimiento de
Infantería San Fernando, con guarnición en Valencia. Solicita destino a
Ultramar y una vez concedida esta petición se le nombra primer ayudante en el
Ejército de Filipinas. Su destino va a ser el Regimiento de Infantería de la
Princesa. Embarca en el puerto de Cádiz, en la fragata de la Armada General
Churruca, y después de una larga y penosa travesía desembarca en Manila, en
enero de 1855. Se incorpora al Regimiento de Infantería España, de forma
provisional, hasta la llegada de su regimiento. Pero volverá pasar al
Regimiento de Infantería España con guarnición en Zamboanga, en la isla de
Mindanao.
1856.
De nuevo es enviado a Manila, donde queda al comienzo en eventualidades, al no
tener designado destino, pero pronto es destinado al Regimiento de Lanceros de
Luzón, con guarnición en Pangasinán, en la región de Illocos.
1857.
Regresa a Manila y al poco tiempo es designado secretario de la Secretaría de
la Subinspección de la Sanidad Militar, en el Archipiélago.
1858.
Es nombrado jefe de sanidad de una expedición franco-española a Cochinchina. Habían
surgido graves problemas con el imperio de Annam, cuya capital era Hué,
territorio actual de Vietnam. El imperio se había constituido por la unión de Tonkín,
Cochinchina y la propia Annam. A partir del año 1833 se producen persecuciones
contra los misioneros franceses y españoles, y cristianos annamitas, lo que dio
lugar a la intervención militar franco-española entre los años 1857 y 1863. En
1857 había sido apresado el dominico Obispo de Platea y Vicario Apostólico en
el Tonkín Central, José María Díaz Sanjurjo quien fue decapitado. Los dominicos
piden auxilio al Cónsul General de
España en Macao, Nicasio Cañete, quien se entrevista con el Contralmirante
francés Rigault de Genouilly, jefe de la División Naval francesa en el Extremo
Oriente. El secretario de la Embajada francesa en China, Conde KleezKowski,
presenta las protestas a las autoridades annamitas, pero sin éxitos en su
gestión de negociación. El mando de las fuerzas conjuntas recaerá en Rigault de
Genouilly. Mientras tanto, es apresado el nuevo Vicario Apostólico en Tonkín,
el dominico español Melchor García Sampedro, quien es torturado y
descuartizado. Las tropas españolas embarcan en los vapores franceses Dordogne
y Durance. La división naval francesa estaba compuesta por un total de doce
buques de guerra, repartidos de la siguiente forma: una fragata, dos corbetas,
cuatro transportes mixtos, y cinco cañoneras. El mando de las tropas que formaban el contingente
español lo componían: Un coronel y un comandante de Infantería, un comandante
de Estado Mayor, un comandante de Artillería, un capitán Ayudante de Campo, y
dos vicarios castrenses. Junto a ellos un Cuerpo Expedicionario, formado por:
Plana Mayor, Infantería del Regimiento Fernando VII Nº 3, Compañía de Cazadores
del Rey Nº 1, Compañía de Cazadores de la Reina Nº 2, Artillería, Sección de
Administración, y Sección de Sanidad. La Armada española interviene con varios
buques. El aviso Elcano que es sustituido por el vapor de guerra Don Jorge
Juan, vapor Narváez, las goletas Constancia y Circe. Al mando del Cuerpo Expedicionario
va a estar el Coronel Jefe Bernardo Ruiz de Lanzarote. Rufino Pascual embarca
en el buque Dordogne. En el mes de septiembre se llega a la bahía de Touranne,
se realiza un bombardeo de la costa y se desembarca posteriormente en el mismo
Touranne, conocido después por Da Nang. En los duros combates de esta región,
por su comportamiento heroico en la atención a los heridos, poniendo en riesgo
su vida, el oficial médico Rufino Pascual es recompensado con la Cruz de San
Fernando. Participa en los duros combates del puerto de Santiago, con
destrucción de sus fuertes. En el rio Touranne tiene que atender a un gran
número de heridos franceses, siendo igualmente su comportamiento ejemplar. Por
ello es distinguido con la Orden Imperial de la Legión de Honor de Francia,
siendo nombrado Caballero de dicha Orden.
Contrae
fiebres intermitentes endémicas y obtiene permiso para regresar a Manila, a
donde llega a bordo de una fragata francesa. Una vez recuperado, se incorpora a
su antiguo destino. Más tarde, pasa al Regimiento de Caballería de Lanceros de
Luzón. Este regimiento es disuelto, y por ello es enviado al Primer Escuadrón
de Cazadores de Filipinas.
1861.
Regresa a la Península, al cumplir el tiempo reglamentario de permanencia en
ultramar. Pasa por los destinos del Hospital Militar de Madrid y la Dirección
General de Sanidad Militar.
1865.
Asciende al empleo de Médico Mayor. Es destinado al Hospital Militar de
Valencia. Después pasa por el Hospital Militar de Madrid y Hospital Militar de
la Corte.
1869.
Por petición propia, pasa al Ejército de Filipinas. Embarca en Cádiz, en la
fragata de hélices, de la Armada, Concepción.
1870.
Ha llegado a Manila y se le otorga una jefatura de clínica del Hospital
Militar.
1872.
Es promovido al empleo de subinspector médico de segunda clase del Ejército de
Filipinas y pasa a ocupar la dirección del Hospital Militar de Manila. Este
hospital se le conocía como de los “Arroceros” por haber sido construido sobre
una antigua fábrica de tabaco, denominada con este nombre. El director interino
era un médico mayor, nombrado provisionalmente subinspector médico de segunda
clase. El hospital tenía capacidad para 330 camas. Contaba con 6 salas, en
forma de amplios pabellones con capacidad para 60 camas, excepto una de ellas
que solo tenia 30 camas.
1874.
Es promovido al empleo de subinspector médico de primera clase en ultramar y es
nombrado jefe del Detall de la Sanidad.
1875.
En este año tiene lugar un hecho de tipo social y personal cuando
Rufino Pascual es nombrado Gran Maestro de la Logia Departamental de Masones
libres, en Filipinas.
1876.
Es designado jefe de sanidad de una expedición militar a Joló, al mando del
general de la Armada José Malcampo y Monge. Se pone rumbo a la isla de Mindanao
y a su península de Zamboanga. Participa en los combates de Baticolo, Parang, y
otros. Después vuelve a su destino de jefe de Detall, en Manila.
1877.
Parte hacia la Península con ocho
meses de licencia por enfermedad. Embarca en el vapor mercante Esmeralda de la Compañía
Luis Liaño Vapores, en Hong-Kong, a donde se ha trasladado, y cuando se encuentra
en la Península ha cumplido el tiempo de permanencia en ultramar. Pasa a jefe
de negociado de la Secretaria de la Dirección General de Sanidad.
1878.
Se le prorroga dos meses de licencia por enfermedad. Posteriormente pasa
destinado a Baleares.
1880.
De nuevo, es destinado a Filipinas. Llega en el vapor León de la naviera vasca
Olano, Larrinaga y Compañía. Es nombrado jefe del Detall de la Plana Mayor de
Sanidad, en Manila.
1882.
Se contagia de cólera y fallece el día 27 de agosto de este año, a las cuatro
de la tarde, a la edad de 55 años.
El
día 20 de julio de este mismo año había fallecido en Zamboanga el médico
gaditano, de la Armada, Guillermo Gómez Nieto, victima de la misma epidemia de
cólera.
Rufino Pascual se encontraba en posesión de
valiosas condecoraciones:
Cruz
de Primera Clase de la Real y Militar Orden de San Fernando.
Caballero
de la Orden Imperial de la Legión de Honor, de Francia.
Cruz
y Encomienda de Isabel la Católica.
Cruz
al Mérito Militar de segunda clase con distintivo Blanco.
Encomienda
de la Orden Real de Camboya.
Cruz
al Mérito Militar de segunda clase con distintivo Rojo.
Escena de la guerra en Cochinchina. Publicado por Guerra Caballero,A. El Faro de Ceuta.
BIBLIOGRAFÍA
BELAÚSTEGUI
FERNÁNDEZ, A. Sanitarios Militares en Filipinas, 1521-1898: La lucha
contra el olvido VII. Servicio de Publicaciones del Ministerio de
Defensa. Madrid, 2012
CUESTA
DOMINGO, Mª P. “Expedición Militar al Imperio de Annam". XIII Jornadas
Nacionales de Historia Militar.www.catedrageneralcastanos.org.
GUERRA
CABALLERO, A. “La guerra de España en Cochinchina”. El Faro de Ceuta.
elfarodeceuta.es.
30/10/2017.
REGODÓN
VIZCAINO, J. Contribución al estudio de la Medicina en las islas
filipinas en la segunda mitad del siglo XIX. Tesis doctoral.
Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Medicina. Departamento de
Historia de la Medicina. Madrid, julio de 1990.
ROCA
NÚÑEZ, J.B.ROCA FERNÁNDEZ, F.J. GARVÍ LÓPEZ, M. ROCA FERNÁNDEZ, J.J. Historia
de la Medicina. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad
del siglo XIX. Martínez Encuadernaciones. Puerto Real (Cádiz),
2015.
VIDA
MARÍTIMA.vidamaritima.com
jueves, 2 de noviembre de 2017
ENRIQUE SUENDER RODRÍGUEZ. MÉDICO DE EJÉRCITO EN FILIPINAS.
Tiene que
atender también a militares franceses y en agradecimiento a los servicios prestados, el
Emperador francés Napoleón III le condecora con la Cruz de Caballero de la
Legión de Honor.
Después, parte
en la barca Preciosa con rumbo a Manila
y llegado a su destino es enviado al Regimiento del Rey, pasando a la
guarnición de Zamboanga. A continuación es nombrado Director facultativo de su
Hospital. También asistirá a la guarnición militar de Príncipe Alfonso, cerca
de la isla de Balabac. En 1861 está en Manila, en el Regimiento del Rey, y es
asignado al Hospital Miliar de Cavite. Dicho hospital, llamado de San José,
estaba situado en la calle del Cabildo, junto al convento de Santa Clara. Era
conocido también como Hospital de San Juan de Dios, por haber estado anteriormente
regido por los juaninos. Dotado con 255 camas, contaba con las siguientes
salas: Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora del Rosario, San Rafael,
Santísima Trinidad, San Pio V, Santo Cristo, y San José. Estas salas estaban
distribuidas para ingreso de militares europeos, pobres, y presidarios. La sala
de Nuestra Señora de los Dolores albergaba a los enfermos de la Armada, antes
de la construcción del Hospital de Marina de Cañacao.
Llega 1862 y
Suender pasa a la Compañía de Ingenieros y Plana Mayor del Cuerpo, en Manila.
Es nombrado secretario de la Junta Superior de Sanidad del Archipiélago.
En 1863 es
nombrado primer ayudante efectico. En este mismo año la sociedad civil lo admite como socio de
número de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Manila. Participa en
diversas actividades sociales y culturales de la ciudad. El día 3 de junio de
este mismo año, a las siete y media de la tarde tiene lugar un intenso
terremoto que constituirá unos de los episodios más dramáticos vividos en el
archipiélago. Se destruyó una gran cantidad de edificios y obligó a llevar
acabo una nueva política constructiva. El Hospital Militar de Manila quedó
prácticamente destruido y hubo que sacar urgentemente a los enfermos y heridos.
Como consecuencia de ello, hubo que construir un nuevo Hospital Militar,
provisional. El encargado de las obras fue el coronel de ingenieros Fernando
Fernández de Córdoba. Por el comportamiento en esta tragedia el doctor Suender es condecorado con la Cruz de Carlos III.
En 1864 es ascendido a médico mayor y será nombrado médico del Cuerpo de Carabineros de
Filipinas. Al mismo tiempo, el gobernador civil lo nombra médico del Hospicio
de San José, regentado por las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul.
Después de
pasar de nuevo por el Hospital Militar de Cavite, regresa a la Península en
1866.
Enrique Suender Rodríguez.. Belaústegui. Fernández. Sanitarios Militares en Filipinas, p 31.
BIBLIOGRAFÍA
BELAÚSTEGUI FERNÁNDEZ, A. Sanitarios Militares en Filipinas,
1521-1898: La lucha contra el olvido VII. Servicio de Publicaciones del Ministerio de Defensa.
Madrid, 2012
REGODÓN
VIZCAINO, J. Contribución al estudio de la Medicina en las islas
filipinas en la segunda mitad del siglo XIX. Tesis doctoral.
Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Medicina. Departamento de
Historia de la Medicina. Madrid, julio de 1990.
martes, 24 de octubre de 2017
LA SANIDAD DEL EJÉRCITO EN FILIPINAS.
Tomando como
base la relación que ofrece Beláustegui Fernández, podemos hacer la siguiente
composición de hospitales y personal de sanidad del Ejército.
Hospital Militar de Manila. Llamado
de los “Arroceros”, fue construido sobre una antigua fábrica de tabaco. En este
hospital, el director interino era un Médico Mayor, nombrado provisionalmente
Subinspector Médico de 2ª clase. El hospital tenía capacidad para 330 camas. No
obstante, en la ciudad hubo que habilitar los colegios de los dominicos; de
Santo Tomas y de San Juan de Letrán, ambos con capacidad grande, y en estos
hospitales provisionales trabajarían conjuntos; el personal de sanidad del
Ejército y de la Armada. En los demás hospitales militares del Ejército; repartidos
por el archipiélago, sus directores, igual que en el de Manila, eran médicos mayores
con nombramiento provisional de subinspectores de 2º clase, no ocurriendo lo
mismo en las enfermerías por no tener categoría de hospital. Así, nos
encontraremos con la siguiente relación.
Hospital Militar de Manila.
Hospital Militar de Cotta-Bato en
Mindanao.
Hospital Militar de Joló.
Enfermería Militar de Ilo-Ilo.
Enfermería Militar de Puerto Princesa.
Enfermería Militar de Joló.
Enfermería Militar de Agaña, en las
Marianas.
Otras enfermerías estuvieron en
Bangued, Fuerte Tumbao, Tucuran, Fuerte Reina Regente, Parang-Parang, Pikit,
Bontoc, Iligan, Momungan, Marahui y Ulama.
En aquel año de 1898 nos encontramos
con una serie de médicos repartidos por los distintos destinos, siendo el
Director Subinspector de Sanidad; el Inspector Médico de 2º clase Joaquín Pla
Pujolá y como Segundo Jefe, el Subinspector Médico de 1º clase Gonzalo
Armendáriz Castaños. Además; dos subinspectores médicos de segunda clase:
Zacarías Fuerte Crespo.
José de la Calle Sánchez.
Médicos Mayores.
Antonio Quintana Sanz.
Lorenzo Aycart López.
José Castañé Otero.
Vicente Anievas López.
Pedro de la Cruz Serrano.
Enrique Feíto Martin.
Fernando Cano Santayana.
Francisco LLorca López.
Fermín Videgain Arroz.
Farmacéuticos Mayores.
Eduardo González Cabrera.
Felipe Cabrera Alonso.
Debido a las diversas necesidades del apoyo logístico en el archipiélago, tanto los hospitales como las enfermerias se vieron obligados a cambiar de categoria. Así, en 1897 figuraba la siguiente distribución:
Hospitales Militar de Manila.
Hospital Militar de Zamboanga.
Hospital Militar de Parang-Parang.
Hospital Militar de Illigang.
Hospital Militar de Marahui.
Enfermería Militar de Cottabato.
Enfermería Militar de Turucan.
Enfermería Militar de Fuerte Regente.
Junto a ellos, una serie de destacamentos sanitarios, en donde no había médicos, siendo atendidos por personal enfermero.
Isla de Mindanao:
Destacamento sanitarío de Puerto Santa María.
Destacamento sanitario de Lebak.
Destacamento sanitario de Malabán.
Destacamento sanitario de Barás.
Destacamento sanitario de Glan.
Destacamento sanitario de Margosatúbig.
Destacamento sanitario de Lumbayanequi.
Región de Misamis:
Destacamento sanitario de Liagan.
Destacamento sanitario de de Lintogod.
Destacamento sanitario de Gingoog.
Isla de Luzón:
Destacamento sanitario de Nakar.
Isla de Panay:
Destacamento sanitario de Briones.
Archipiélago filipino. Parejo Delgado y Segura Arista. Filipinas en la colección legislativa del Ejército. El lejano Oriente español: Filipinas. VII Jornadas Nacionales de Historia Militar. Sevilla, 1997, p 137.
BIBLIOGRAFÍA
BIBLIOGRAFÍA
BELAÚSTEGUI FERNÁNDEZ, A. Sanitarios Militares en Filipinas, 1521-1898: La lucha contra el olvido VII. Servicio de Publicaciones del Ministerio de Defensa. Madrid, 2012
Regodón Vizcaino, J. “Estructura sanitaria del Ejército y de la Armada
en Filipinas en el siglo XIX”. El
lejano oriente español: Filipinas (siglo XIX). VII Jornadas Nacionales de
Historia Militar. Cátedra “General Castaños”. pp. 555-565. Sevilla. 5-9 de mayo,
1997.
ROCA NÚÑEZ, J.B. ROCA FERNÁNDEZ,
F.J. GARVÍ LÓPEZ, M. ROCA FERNÁNDEZ,J.J.
Historia de la
Medicina. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del
siglo XIX. Martínez Encuadernaciones. Puerto Real (Cádiz), 2015.
martes, 17 de octubre de 2017
ROGELIO VIGIL DE QUIÑONES. MÉDICO DEL EJÉRCITO Y HÉROE DE BALER. FILIPINAS.
No podemos cerrar estas narraciones sin
dedicar unas líneas a un hecho de la mayor heroicidad, protagonizado por un
grupo de militares de nuestro Ejército. Es la acción conocida como sitio o
asedio de Baler, el cual ha sido motivo de la leyenda de “Los últimos de
Filipinas”. Baler, un pueblecito de la Isla de Luzón, en el distrito del Príncipe,
y situado en un recodo, al sur de la bahía de su nombre y a unos mil metros de
la playa, bañada por las aguas del Océano Pacífico. Cuando en el archipiélago
surgen los primeros momentos de tensión, llega a este lugar el teniente Mota al
mando de 50 cazadores del grupo expedicionario, pero esta fuerza sucumbe al
momento ante los ataques de la multitud de sublevados. Entonces; desde Manila
se envían refuerzos. En el mes de febrero de 1898 llega un contingente de 54
cazadores al mando del capitán Enrique de las Morenas y Fossit, con los
tenientes: Saturnino Martin Cerezo y Juan Alonso Zayas, cuatro cabos, un
corneta, y 45 soldados. El personal destinado en enfermería se compone; del médico
segundo provisional Rogelio Vigil de Quiñones y Alfaro, el cabo indígena
Alfonso Sus Fojas, sanitario indígena Tomás Paladio Paredes, y el soldado
Bernardino Sánchez Cainzas.
Estas fuerzas terrestres se instalan
en la comandancia por ser un edificio bien fortificado, pero el capitán de las
Morenas acuerda con el párroco, el padre Carreño, refugiarse en la Iglesia si
la situación empeoraba. La sociedad secreta “Katipunan”, al frente de la cual
están Emilio Aguinaldo Famy y Antonio Luna Novicio, decide el ataque. Es el día 27 de julio y
los soldados españoles, tal como estaba previsto, se refugian en la Iglesia de
San Luis de Tolosa. Allí; se le unirán el párroco, Fray Cándido Gómez Carreño,
junto a los misioneros: Fray Juan López Guiñen y Fray Félix Minaya. Hacen
aprovisionamiento de víveres pero conforme avanza el tiempo, estos comienzan a
escasear, además la ventilación es muy deficiente porque se han debido cerrar
ventanas y el aire esta enormemente viciado. Aparecen los primeros síntomas y
signos de avitaminosis con una epidemia de beriberi; los pies y tobillos
comienzan a hincharse y los enfermos terminan con trastornos cardiovasculares y
neurológicos, algunos enfermos notan que se asfixian y otros han perdido la
sensibilidad o no pueden caminar. Algunos han muerto, como: el capitán Enrique
de las Morenas, el teniente Juan Alonso, el padre Carreño, el cabo José Chávez
y varios soldados. Cada vez escasean más los alimentos y los sitiados tienen
que comer lagartijas, ratas y serpientes. Manila ha caído y los tagalos atacan
ahora con cañones. La bandera de España esta consumida por el sol, lluvia y
vientos, y se hace necesario el reemplazo con telas encontradas, unas rojas y
otras amarillas. Es día 13 de agosto de 1898; ya se ha firmado el Tratado de
Paris con el que se llega a la paz. Pero a pesar de ello; nuestros héroes
continúan resistiendo en Baler pues aunque a Martin Cerezo, a quien le ha
recaído el mando, se le comunica que la guerra ha terminado, este no se fía de
nadie y continúa combatiendo. Al final llega como emisario desde Manila, el
teniente coronel Cristóbal Aguilar Castañeda quien le muestra la prensa
española, dándose cuenta de inmediato el jefe de la fuerza sitiada, de su error
y cuál es la realidad de los hechos. Es ya los primeros días de junio de 1899,
el día 2 es arriada la bandera española de lo alto de la Iglesia y es
sustituida por una bandera blanca. El asedio ha durado 337 días y Martin Cerezo
comunica la rendición, pidiendo una serie de condiciones; entre ellas no quedar
como prisioneros de guerra y no recibir ninguno de los militares españoles
ofensa alguna. Salen de la Iglesia, junto al teniente Martin Cerezo y el
oficial médico Vigil de Quiñones, 33 soldados y 2 frailes. Salen en lamentables
condiciones pero dando pruebas de una gran marcialidad, desfilando ante las
tropas tagalas que rinden honores. Emilio Aguinaldo es ahora el presidente de
la República Filipina quien lanza un decreto manifestando que las fuerzas
españolas en Baler se han hecho acreedoras de la admiración del mundo por “el
valor, constancia y heroísmo”, habiendo realizado una “epopeya gloriosa y
propia del legendario valor de los hijos del Cid y Pelayo”. Aunque ha habido
numerosos asedios a lo largo de la historia, podemos considerar sin reserva
alguna que el que sufrieron los militares españoles en la Iglesia de Baler, fue
de los más dramáticos. Curiosamente solo hubo dos muertos por heridas de bala y
otros dos quedaron inútiles, aunque hubo varios heridos de consideración. En
cambio, hizo estragos la enfermedad; la disentería y el beriberi. La falta de
alimentos jugó un papel importante pues faltaban productos frescos y no había
sal para procurar conservas. Por este motivo hubo que recurrir a la caza en
condiciones verdaderamente arriesgadas. A todo ello se le sumaba la falta de
ropa y calzado; así muchos iban semidesnudos y descalzos. La Iglesia estaba en
precarias condiciones, sobre todo cuando los rebeldes utilizaron un cañón. El
techo que era de zinc terminó por desprenderse, siendo ayudada su destrucción
por las piedras lanzadas por el enemigo; este hecho motivó que cuando
aparecieron las lluvias torrenciales, los sitiados sufrieran sus consecuencias,
a lo que se sumó el calor. El teniente Martin Cerezo y el segundo médico Vigil
de Quiñones, tuvieron que esforzarse por mantener la moral alta en la tropa. A
pesar de ello hubo alguna deserción y ello produjo grandes daños porque los
desertores facilitaron información al enemigo quienes conocieron a la
perfección cual era la situación de los sitiados, procurando en todo momento
mantener una guerra psicológica, tratando de demostrarles la falta de éxito a
que estaba destinada la resistencia; incluso Martin Cerezo y Vigil de Quiñones,
habían planeado organizar un fuga colectiva, cruzando al anochecer el bosque
para llegar a Manila, a la que creían en poder de las fuerzas españolas.
Rogelio Vigil de Quiñones había contraído el beriberi y se recuperaba de esta
enfermedad. Fue también herido por una bala que le afectó el riñón, teniendo el
mismo que operarse frente a un espejo. Montó guardias nocturnas y en alguna
ocasión disparó a los rebeldes para repeler el ataque de estos.
Llegan nuestros héroes a Manila y
embarcan en el vapor Alicante de la compañía Trasatlántica, el cual el día 29
de julio parte de Filipinas con rumbo a Barcelona, en cuyo puerto atraca el 1
de septiembre. El teniente Martin Cerezo es recompensado con la Cruz Laureada
de San Fernando y llegó al empleo de general. Muchos no comprendieron como no
se otorgó una laureada colectiva. Vigil de Quiñones es propuesto para la Cruz
Laureada de San Fernando, en cambio no le fue concedida. Si, le fueron
concedidas dos Cruces de María Cristina de 1ª clase, por acciones en 1898 y
1899.
Rogelio Vigil de Quiñones y Alfaro nace el día 1 de enero de 1862 en la
población de Marbella, provincia de Málaga. En esta localidad pasa los primeros
años de su vida y cursa los estudios de Bachillerato. Más tarde, se va a
trasladar con su familia a Granada y va a estudiar la carrera de Medicina en su
Facultad. En sus primeros años profesionales ejerce como médico rural en los
pueblos de Talará y Chite, en el valle de Lecrín y junto a las Alpujarras
granadinas. Un buen día, cuando cuenta con 36 años de edad, se alista en el
ejército como segundo médico provisional, siendo destinado a Filipinas. El día
2 de enero de 1898 llega a Manila.
Primero es destinado al hospital de Malate para pasar más tarde a Baler, con el
objeto de organizar una enfermería. Allí, permanece durante el asedio de la
Iglesia de San Luis de Tolosa, junto al resto de los asediados, cuya epopeya ya
conocemos. En el año de 1900, hace oposiciones
al Cuerpo de Sanidad del Ejército y tras aprobar pasa a la Escuela de Sanidad;
finalizando el curso en 1901, siendo destinado al Hospital de Sevilla como
médico de guardia. Más tarde, pasa destinado a Canarias donde permanece algún tiempo.
En 1906, asciende a Primer Médico y en 1909 está destinado en Barcelona. Es
enviado a Melilla tras el desastre del Barranco del Lobo y participa en las
campañas de Atalayón, en la península de Tres Forcas, así como en los combates
de la fortaleza de Atlaten y Segagan, en la provincia de Nador, y también en
Larache. Atendió a los heridos en el Hospital Militar de Melilla y en
Dar-Drius, en la provincia de Nador, donde se había instalado un hospital de
campaña. Desde 1911 a
1913, después de haber permanecido algún tiempo en Jerez de la Frontera, pasa
destinado a Larache. Regresa de África y es destinado a la Plana Mayor del
Regimiento de Cazadores Alfonso XII, nº 21, con sede en Sevilla, al que se
incorpora el día 11 de diciembre de 1914. En 1918, asciende al nuevo empleo de
Comandante Médico. Es nombrado: ayudante del Inspector Médico de la Región. Un
año después; es Jefe de Servicio del Hospital Militar de Sevilla, cuando por
permuta pasa al hospital de campaña en Dar-Drius. El día 14 de enero de 1924
pasa a la situación de reserva y el 30 de enero de 1926 a la situación de
retiro. Fija su residencia en San Fernando , y fallece en Cádiz; por “un ataque
de uremia”, el día 7 de febrero de 1934, a los 72 años de edad, siendo enterrado
en esta ciudad. El 15 de junio de 1947, los restos mortales de Rogelio Vigil de
Quiñones son trasladados a Madrid, a la Iglesia, hoy Catedral Basílica de Santa
María La Real de la Almudena, pasando más tarde al Panteón de los Héroes de las
guerras de Cuba y Filipinas. El Hospital Militar de Sevilla llevó su nombre.
Rogelio Vigil de Quiñones . Archivo del antiguo Hospital Militar de Sevilla.
NOTAS.
*). Roca Núñez et al. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. pp.180-181.
BIBLIOGRAFÍA
BELAÚSTEGUI FERNÁNDEZ, A. Sanitarios Militares en
Filipinas, 1521-1898: La lucha contra el olvido VII. Servicio de
Publicaciones del Ministerio de Defensa. Madrid, 2012
DOMINGO, P. “El asedio de Baler: 30 de junio de 1898 al 2 de
junio de 1899”,
grandesbatallas.es
ROCA NÚÑEZ, J.B. ROCA FERNÁNDEZ, F.J. GARVÍ LÓPEZ, M. ROCA
FERNÁNDEZ,
J.J. Historia de la Medicina. La Sanidad de la
Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. Martínez Encuadernaciones.
Puerto Real (Cádiz), 2015.
VELAMAZÁN PERDOMO, M. MENÉNDEZ ARGÜIN, A. VELAMAZÁN PERDOMO,
V.
“Rogelio Vigil de Quiñones. Un médico militar entre los últimos de
Filipinas”. El lejano oriente español. Filipinas. (Siglo XIX). VII Jornadas
Nacionales de Historia Militar.Cátedra “General Castaños”; pp. 691-703.
Sevilla, 5-9 de mayo, 1997.
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