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lunes, 26 de noviembre de 2018

SANIDAD DE ARMADA EN EL DEPARTAMENTO MARÍTIMO DE FERROL A FINALES DEL SIGLO XIX.


HOSPITAL DE MARINA DE FERROL
Ferrol era una zona frecuentada por los buques de guerra de la Armada española y por este motivo; Felipe V y sus sucesores Fernando VI y Carlos III muestran un enorme interés por la construcción de un arsenal militar y de un astillero. Con la formación de una población naval surge el problema de la asistencia sanitaria. En el año 1761 se construye un hospital en el Esteiro que toma el nombre de Real Hospital General para cambiar su denominación años más tarde por la de Hospital Nuestra Señora de los Dolores del Departamento de Ferrol. Este hospital estaba destinado a la atención de los militares de la Marina y del Ejército, a la marinería de los “baxeles”, operarios de las obras y presidiarios. Al comienzo, solo tenía ocho salas pero después se fue ampliando y ya al final del siglo XIX era de la siguiente manera: Una fachada principal con dos pisos y a ambos lados dos torreones. En el de la derecha estaba la capilla y el de la izquierda tenía un reloj sobre un enjaretado de hierro. En el centro del edificio, la puerta de entrada y traspasada esta nos encontramos a la derecha; el alojamiento del médico de guardia, y a la izquierda; las oficinas. Después; una amplia puerta que da entrada a un patio, que tendrá unas galerías para pasar a los calabozos, y escaleras a las enfermerías del primer piso y a las salas del piso más alto. En la planta baja están las salas de San Rafael con seis ventanas, la de Santiago o de presos con cuatro ventanas, un calabozo o cuarto de dementes con dos ventanas y tres rejas de hierro cada una. Sala de Soledad con once ventanas y dividida en dos por un tabique de madera, sala de San José con dieciocho ventanas, una puerta que le comunica con la de San Juan y otra con la de Soledad. Por último; la botica con tres ventanas y tres divisiones; para despacho de medicinas, cocina, y depósito de envases. En la planta alta están: La sala de clases con dos ventanas, sala de Dolores con doce ventanas que miran al exterior y tres más que miran al patio, mientras una puerta le comunica con la sala del Carmen, con siete ventanas y una puerta que conduce a la sala de San Francisco. Sala del Rosario con cinco ventanas. Sala de San Francisco o de "Viruelas" con nueve ventanas y una puerta que comunica con la sala de oftálmicos, con once ventanas y una puerta que da acceso a una escalera para Cirugía. A continuación; una botica en donde un cuarto a su entrada sirve de dormitorios a practicantes y con dos cuartos laterales destinados a oficinas y otro más para deposito de medicinas, habiendo diez ventanas iguales, mirando cinco de ellas al exterior y las otras cinco al patio. Sala de oficiales con antesala y tres habitaciones, contando con tres ventanas mirando al patio y otras tres mirando al exterior. 
Mientras se pensaba en la instalación de las nuevas técnicas de laboratorio y poder tener un servicio de hidroterapia, surge el incendio del día 7 de febrero de 1891 y como consecuencia de ello desaparecen varias salas. Por este motivo; en 1895 comienza la construcción de un nuevo hospital y varios años después se propone la demolición del antiguo. El nuevo hospital entrará en funcionamiento en 1904. La plantilla del hospital antiguo era la siguiente:
1  Subinspector médico de 1ª. Director.
1  Subinspector médico de 2ª. Jefe de servicio.
3  Médicos mayores. Jefes de clínica.
3 Médicos segundos. Para guardias.
1  Subayudante de 1ª practicante.
1  Primer practicante.
2  Segundos practicantes.
6  Terceros practicantes.
1  Farmacéutico primero.
1  Farmacéutico segundo.
1  Comisario.
1 Contador de navío, pagador.
1 Capellán primero.

ENFERMERÍA DEL Arsenal de Ferrol
Una vez cubierta la necesidad de contar con el Arsenal, es necesaria la asistencia médica inmediata de su personal. Por este motivo; se construye una enfermería que cuenta con un personal sanitario distribuido de la forma siguiente:
1  Médico mayor. Jefe de Sanidad.
1  Primer médico. Para el Astillero.
1  Practicante subayudante de 2ª.
1  Segundo practicante.
2 Terceros practicantes.

JEFATURA DE SANIDAD.
1 Inspector médico. Inspector de sanidad del Departamento.

INFANTERÍA DE MARINA.
1 Primer médico. 2º Regimiento de infantería de marina.
1 Primer médico. 2º Regimiento. 1º Batallón de infantería de marina.

DEPARTAMENTO DE FERROL. (sin especificar).
2 Primeros médicos.
1 Segundo médico.

BRIGADA DE TORPEDOS.
1 Tercer practicante.




*). Roca Núñez et al. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX, pp. 30-33.



 Hospital de Marina de Ferrol en 1837. Grabado de la época. ferrolantiguo2. Google Sites 


Capilla del Hospital. Detalles de la fachada. Autor.

BIBLIOGRAFÍA.

CLAVIJO Y CLAVIJO, S. La trayectoria hospitalaria de la Armada española. Editorial Naval. Madrid, 1944.
Gracia Rivas, M. La Sanidad Naval española. Historia y evolución. E. N. Bazán. Barcelona, 1995.
ROCA NÚÑEZ, J.B. ROCA FERNÁNDEZ, F.J. GARVÍ LÓPEZ, M. ROCA FERNÁNDEZ, J.J. Historia de la Medicina. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. Martínez Encuadernaciones. Puerto Real (Cádiz), 2015.

ARCHIVO NAVAL DE SAN FERNANDO.
Estado General de la Armada. Cuerpo de Sanidad (Médicos y Farmacéuticos). Año 1898. Cuerpo de Practicantes. Años 1890 y 1898. Cuerpo Eclesiástico. Año 1898. Cuerpo Administrativo. Año 1898.
FERROL ANTIGUO. Google Sites. Hospital de Marina. 6 de septiembre de 2010.







lunes, 19 de noviembre de 2018

SANIDAD DE ARMADA EN EL DEPARTAMENTO MARÍTIMO DE CARTAGENA A FINALES DEL SIGLO XIX.


Hospital de MARINA DE Cartagena
En el año de 1762; con la reorganización naval de Patiño, surge la construcción de un hospital amplio que irá en aumento durante 1779 y 1796. Siguiendo a Soler Cantó, conoceremos algunas particularidades de este recinto hospitalario. El nombre primitivo del centro fue el de Real Hospital de Antiguones para cambiar de nombre repetidas veces, llamándose Hospital Nacional de Marina, Real Hospital de Marina, y más tarde; Hospital Militar de Marina. La capacidad para albergar enfermos era de 4000 camas pero el número de ingresos osciló en diversas circunstancias, llegando en unas ocasiones a haber ingresado 600 y en otras, coincidiendo con epidemias, se llegó a 9000 enfermos ingresados. En circunstancias diversas sirvió de alojamiento de tropas, durante el siglo XVIII, como el regimiento de Infantería de América, regimiento de Suizos al mando del Barón de Reding, regimiento de Flandes, y las Reales Guardias. El Hospital cambia de administración en repetidas ocasiones, pero siendo atendidos en el centro; enfermos de Marina y de Ejército. Las salas para la tropa de Marina quedan en la zona de poniente mientras que para el Ejército quedan en la zona de levante. Se establece un servicio de guardias y diversas clínicas. 
El hospital queda distribuido de la siguiente manera: En la planta baja hay un patio central rodeado por una galería y en un ángulo de dicho patio hay instalada una pequeña sala de socorros. A la derecha de la entrada se encuentra la farmacia, contigua a ella una sala para presos y enfrente un taller, a continuación una sala de visitas. A la izquierda de la entrada nos encontramos con un aseo e inmediatamente; el despacho de la contaduría, a continuación el del director y contiguo; la Sala de Juntas, le sigue un recibidor y a continuación el despacho del jefe de servicio. El ala de la izquierda comienza por un gabinete de hidroterapia seguido por dos amplias salas para enfermedades venéreas, con dos cuartos pequeños a continuación que podrían corresponder a consultas. Dos salas grandes para enfermos de sarna, aseo y baños, estufa y un cuarto para ropas sucias. Un pasillo separa del ala posterior en donde se encuentra una sala para presos, enfrente un cuerpo de guardia y al lado unos  calabozos. Enfrente de estos últimos hay dos cuartos para enseres. Al final del pasillo nos encontraremos con un amplio lavadero, quedando adosado a él un almacén. Ya en el ala derecha quedan las cocinas y a continuación la despensa. Subimos a la planta principal y nos encontramos con una larga galería; recorriendo su perímetro hay dos salas para enfermos de  medicina con un recibidor y habitaciones para clases, en el otro extremo los lavabos. Girando a la derecha; dormitorios para practicantes y sala de reunión, a continuación una amplia sala de observación seguida de varias salas. Seguimos dando la vuelta a la galería para llegar de nuevo a la entrada, entonces accedemos a un ala con una galería que da entrada a un pasillo por donde se llega a la sala de visitas y al cuartel de marinería de la dotación del centro. Enfrente hay varias habitaciones para oficiales y jefes, y a continuación un comedor. 
Subimos a la segunda planta, igualmente con una amplia galería que vamos a recorrer. Vamos viendo; sala para mujeres y sala de clases, a continuación un almacén pequeño y otro más grande, la barbería y un amplio aseo. En el ángulo; una sala para clases, girando a nuestra derecha una amplia sala de cirugía con un salón, a continuación un comedor con una zona de recreo y entre estos últimos hay un pasillo que da entrada al dormitorio de las Hijas de la Caridad. Continuamos hacia el frente para encontrarnos con la capilla y a su lado una enfermería, a continuación los quirófanos que a su vez se continúan con una amplia sala para enfermos graves de cirugía, una amplia escalera, gabinetes de radiología y laboratorio.1 Giramos a nuestra derecha y hay sala para oficiales, jefes, e infecciosos.Comedor, cocina, almacén y sala de mujeres. Finalmente: una amplia azotea y terrado. 
Nos llama la atención, igual que en el Hospital de San Carlos, no encontrar dormitorio para el médico de guardia. Es posible que también se alojara en una habitación destinada a oficiales, y el capellán tendría el alojamiento contiguo a la capilla. Todo el edificio quedaba rodeado de un amplio foso. En 1890; el Gobernador Militar había ordenado al Director del Hospital, reservar un local para instalar la Farmacia Militar de la Plaza, quedando habilitada una habitación de la planta baja del edificio. Poco más tarde, debido a que el Hospital va a pasar a la Administración de la Armada, se piensa en sustituir el farmacéutico del Ejército por otro de Marina, pero dicha idea no se lleva a cabo por estar próxima la unificación de los servicios farmacéuticos de Armada y Ejército.2 La plantilla va a ser la siguiente:

1  Subinspector de 1ª. Director.
1  Subinspector de 2ª. Jefe de servicio.
3  Médicos mayores. Jefes de clínica.
3  Médicos segundos. Para guardias.
2  Primeros practicantes.
2  Segundos practicantes.
3 Terceros practicantes.
1  Farmacéutico primero.
1  Farmacéutico segundo.
1  Comisario.
1  Contador de navío, pagador.
1  Capellán primero.

 Enfermería del Arsenal de Cartagena
Cartagena era la cabeza del Departamento Marítimo del Mediterráneo y se había proyectado la construcción de un arsenal. El día 31 de enero de 1782 queda terminado. Se construirá más tarde una enfermería que en la época a la que nos referimos, su plantilla estaba constituida de la siguiente manera:
1 Médico mayor. Jefe de Sanidad.
1  Practicante. Subayudante de 2ª.
1  Segundo practicante.
2  Terceros practicantes.

JEFATURA DE SANIDAD.
1 Inspector médico. Inspector de sanidad del Departamento.

INFANTERÍA DE MARINA.
1 Primer médico. Tercer regimiento.
2 Segundos médicos, 2º batallón del tercer regimiento.

ESCUELA DE TORPEDOS.
1 Médico mayor.

BRIGADA DE TORPEDOS.
1 Tercer practicante.

NOTAS.
1). En el mes de septiembre de 1898; José de la Vega Elorduy, Médico Mayor de la Armada y Jefe de Clínica del Hospital de Marina de Cartagena, recibe el encargo de instalar el gabinete de radiología en dicho hospital. Fue autor del primer libro de radiología en castellano, en el año 1900. Villanueva Marcos et al. "Centenario de la Radiología en los Hospitales de la Armada española". 

2).Soler Cantó. Farmacias, p.82.


*). Roca Núñez et al. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX, pp. 28-30.


Vista general del antiguo Hospital de Marina de Cartagena. Clavijo. La trayectoria hospitalaria de la Armada española. P151, fig.43.



 BIBLIOGRAFÍA

CLAVIJO Y CLAVIJO, S. La trayectoria hospitalaria de la Armada española. Editorial Naval. Madrid, 1944.
ROCA NÚÑEZ, J.B. ROCA FERNÁNDEZ, F.J. GARVÍ LÓPEZ, M. ROCA FERNÁNDEZ, J.J. Historia de la Medicina. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. Martínez Encuadernaciones. Puerto Real (Cádiz), 2015.
SOLER CANTÓ, J. El Hospital Militar de Marina de Cartagena. 2ª Edición. Universidad Politécnica de Cartagena, 1999.
Villanueva Marcos, A;  Garzón España, M;  Rozúa García, L. Centenario de la Radiología en los Hospitales de la Armada española”. Servicio de Radiología del Hospital Naval de San Carlos. San Fernando. España, 1997.

ARCHIVO NAVAL DE SAN FERNANDO.
Estado General de la Armada. Cuerpo de Sanidad (Médicos y Farmacéuticos). Año 1898. Cuerpo de Practicantes. Años 1890 y 1898. Cuerpo Eclesiástico. Año 1898. Cuerpo Administrativo. Año 1898.






miércoles, 14 de noviembre de 2018

RÉQUIEM POR UN TORERO. SEBASTIÁN CHAVES. "CHANO". EN EL 110 ANIVERSARIO DE SU MUERTE


Sebastián Chaves Ruiz, “Chano”, nace en San Fernando (Cádiz) el día 18 de septiembre de 1872, a las tres de la tarde. Sus padres son Sebastián Chaves Canto, natural de Chiclana de la Frontera, y María Dolores Ruiz Domínguez, natural de San Fernando.
El día 22 de dicho mes es bautizado en la Iglesia Mayor Parroquial de San Pedro y San Pablo y de los Desagravios, por el sacerdote coadjutor de ella José María López Almagro. Se le imponen los nombres de Sebastián, Tomás e Ignacio, actuando de padrinos sus abuelos paternos Mariano Chaves y Juana Canto. Actúan de testigos sus tíos Manuel y Juan Chaves.
En el año 1889, próximo a cumplir los 17 años de edad, vive en la calle Gravina nº 24, con sus padres y tres hermanas más pequeñas que el; Victoria, Magdalena, y Eloísa.
Desde joven comienza a profesar afición por el mundo del toreo y según relato familiar comienza a tentar toros, cuando estos se desplazan por los caminos isleños hacía la plaza de toros de Cádiz. En 1897 comienza como novillero, toreando por las plazas de la provincia de Cádiz.
Emprende la aventura de viajar al Nuevo Mundo, a donde llega siendo muy joven. Después de torear como novillero en Lima y México, toma la alternativa como matador en este último país, el día 4 de enero de 1907. Su padrino es el célebre matador Vicente Pastor y se torean toros de Rafael Barbosa, ganadería de San Diego de los Padres. “Chano” viste en esta ocasión de grana y oro.
Vuelta a España y alternativa en Cádiz.
Más tarde, renunciará a esta alternativa para doctorarse en España y en Cádiz, pues el es gaditano. Primero actuará en diversas novilladas, en Cádiz y San Fernando. El día 7 de julio de 1908 actúa en la plaza de toros de su ciudad natal, en una novillada de cuatro novillos de Felipe Salas, como único espada. La revista “Sol y Sombra” destaca por pluma de su escritor “Taleguilla”, su excelente capeo con quites espectaculares.1
El domingo 16 de agosto de este 1908, va a tomar la alternativa como matador en la Plaza de Cádiz, con toros de Fernando Parladé. Actúa como padrino el conocido matador mexicano Vicente Segura, y le acompaña también el torero de la escuela sevillana Antonio Moreno, “Moreno de Alcalá”.
El acto va a constituir un gran acontecimiento con abundante desplazamiento de personal. Hubo un tren mixto que transportó un gran número de viajeros que durante horas anteriores a la corrida inundaron varias de las calles de la capital gaditana, especialmente Calle Nueva, de la Aduana, y Plaza de Isabel II. Se sumaron los pasajeros en transito del vapor correo Montevideo y miembros de la dotación del buque de guerra alemán Charlotte.
Son las cuatro y media de la tarde y comienza la fiesta con más lleno en sombra que en sol. La Presidencia la ocupa Ildefonso Fuentes, acompañado por José García de Cossio y Luis de la Torre, mientras que el torí lo preside Lucas de Serdio, acompañado por Armando García Bouller y López Martinez. El médico de la Plaza es el Dr. Armelín.
“Chano” viste de azul y oro mientras que Vicente Segura lo hace de lila y oro.
Primer toro.
El primer toro de la tarde se llama Hurón. Es de color negro y tiene marcado el nº 35. Es de muchos pies. Lo recibe “Chano” que le da varios lances, escuchando palmas. Toma una vara con poco deseo, aguanta otra de mala gana y busca la salida. Después, otra vara. Permanece al quite “Moreno de Alcalá”, recogiendo el bicho “Chano” quien lancea con voluntad y termina por tocar la testuz. Escucha palmas.
Actúan los banderilleros “Galeita” y Cecilio Lobato que son aplaudidos por sus acertadas faenas. Aparece Vicente Segura, con estoque, muleta, y montera en mano. Suena un alegre pasodoble y el torero mexicano entrega los atributos a “Chano” quien en estos momentos adquiere la categoría de matador.
El torero isleño brinda a la presidencia y comienza la faena con unos pases desde cerca y con la izquierda. Otros dos para sacar al toro de las tablas, un metisaca, más pases, y se dispone a matar. Propina media estocada en lo alto que obliga a Hurón a hincar la cabeza en la arena. Recibe palmas y sombreros. 
Segundo toro.
El segundo toro está marcado con el número 1. De nombre Madamito, colorao, chorrasco, ojo de perdiz y gacho. Se acerca un picador y el bicho sale de raya, buscando la salida. Se escuchan pitos. Aguanta una vara de refilón y el picador se atreve a llegar hasta el centro de la plaza. Le da otro pinchazo, de igual manera. A continuación, toma tres varas. Tiene dos tumbos y mata un jamelgo. Segura y “Chano” hacen buenos quites. Este último llega a tocar el hocico del bicho. Una vez cambiada la suerte, actúan los banderilleros. Roda coloca dos buenos pares de banderillas. Pero, en el primero es derribado al suelo, resultando ileso. A continuación; el “Niño de la Audiencia” prende otros dos pares. Ambos escuchan palmas.
Es el turno de “Moreno de Alcalá”. El diestro pronuncia un breve brindis. De prisa y corriendo llega hasta la cara del astado, con la valentía característica de este torero. Da varios pases con la izquierda y escucha algunos oles. Enseguida cita a recibir, aunque el animal no está en las debidas condiciones. Pero; el diestro que al parecer tiene mucha prisa, no le da la necesaria salida. Como consecuencia de ello, es alcanzado por las piernas y derribado al suelo. La caída es aparatosa. A continuación; da media estocada, y aunque no ha resultado muy buena, se aplaude la buena voluntad y la valentía de este torero, el cual se ha roto el calzón y tiene que continuar la faena tapándose con una muleta. Da dos pases más y termina con un pinchazo. Otros dos pases y entra a matar en corto y por derecho, proporcionando una buena estocada hasta la misma cruz, y en todo lo alto. Recibe ovación, prendas, y las dos orejas.
Tercer toro.
Se llama Mexicano. Lleva el número 27 y es de color negro. Es el turno de Vicente Segura. El matador lancea bien y con mucho arte, como es habitual en el. Recibe abundantes palmas. El cornúpeto aguanta cuatro varas. No experimenta ningún tumbo, pero tampoco causa baja alguna entre los caballos. No obstante, llega un momento en que los picadores están en peligro y Segura y “Chano” tienen que acudir, volviendo el estrenado matador a tocar al astado en la testuz y en los pitones, recibiendo gran ovación. Es el turno de los banderilleros. Galea prende un buen par de banderillas, de frente. “Pulga” lo hace con otro y sale perseguido por el bicho. El público retiene la respiración porque es casi alcanzado. Repuesto del susto, repite con otro par, algo caído. Galea hace una faena inteligente para continuar colocando otro par.
En estos momentos; “Moreno de Alcalá”, reaparece en el ruedo, vestido con un traje de monosabio y con una mano vendada. Lo ha curado el Dr. Armelín, de una luxación en mano derecha y de un leve puntazo cerca del muslo. El público lo saluda con grandes aplausos.
Vicente Segura, mandando despejar, comienza la faena dando dos pases con la izquierda, de pitón a rabo. Recibe palmas, y a continuación repite con tres pases, dados con elegancia y desde muy cerca. Sigue con otros dos, con los pies clavados en el suelo. En toda su faena muestra grandes destellos de serenidad, inteligencia, y profundo arte. Pero como abusa de la muleta se va hacer el resto del toreo algo pesado. A la hora de matar da un pinchazo en lo alto. Da la sensación de que el matador no acierta a sujetar a su enemigo y este, a pesar de que en dos ocasiones se ve con el estoque cerca del morrillo, no embiste. El público aplaude al diestro.
A continuación; Otros pases desde lejos, menos lúcidos, y una estocada tendida, contraria y baja. Intenta el descabello y surge una colada. Otro intento y el matador mexicano es derribado al suelo por el toro que saltó por encima de el. El torero, afortunadamente, resulta ileso. Repite con otro intento, fuera de ocasión porque el astado está mirando hacia arriba. Da un metisaca y escucha algunos pitos, alternados con palmas. Otros dos intentos de descabello. El público comienza a impacientarse y pide al presidente que de el primer aviso, pero Don Ildefonso se muestra indulgente. Segura, muletea de lejos mientras que su rival intenta taparse y defenderse en las tablas. De nuevo, intenta descabellarlo y como no acierta se tira a matar, resultando una estocada caída. Escucha pitos. A continuación, otros tres intentos de descabello y el toro que ha corrido mucho, está desangrado por las numerosas heridas recibidas, termina acostándose sobre la arena. Acude el puntillero con velocidad de rayo y lo remata al primer intento.
Cuarto toro.
   Se llama Neno. Color negro, corniapretado y de libras. Al salir, embiste con gran ímpetu, a todo aquel que le tienta. Llega a matar a un jamelgo, en la primera vara. Acude el veterano Galea y hace un buen quite, con lo que recibe grandes aplausos. A continuación; otras dos grandes varas, pero a la tercera el bicho vuelve a derribar al picador, quedando este al descubierto. “Chano” hace un excelente quite, y se puede decir que salva la vida del picador. Muchas palmas. Otra vara y batacazo horrible del picador, saliendo al quite Vicente Segura. El cornúpeta arranca desde lejos muchas veces, y los banderilleros tienen un gran problema en su cometido. “Pulga”, después de una faena inteligente y de pasarse varias veces, consigue dejar un solo palo. Recibe palmas. El “Niño de la Audiencia” capeó bien, con la intención de castigar al bicho. Galea pone un buen par, a la media vuelta, siendo perseguido hasta el burladero. A continuación, “Pulga” consigue colocar otro medio par. Ambos escuchan aplausos. Vicente Segura aparece de nuevo con los trastos y se acerca al astado. Desde cerca, y tranquilo, da dos pases magistrales, de pitón a rabo. Recibe palmas. Otros pases, desde más lejos. No logra sacar a su enemigo de las tablas y se tira a matar, desde algo lejos, resultando media trasera y tendida. Alternan las palmas con los pitos. Es el momento en que un peón, desde el burladero, ahonda el estoque con un capote, y el público que se apercibe de ello, protesta. El bicho corre largo rato arrimado a las tablas y Segura no logra sujetarlo, de momento. El toro se para cerca de un burladero y otro peón le anda con un bastón en el estoque que tiene clavado en el morrillo. Nuevas protestas y el Sr. Presidente tiene que mandar aviso a las cuadrillas de que no actúen de esta forma desde el callejón. A continuación; nuevos muletazos de Vicente Segura para terminar con un pinchazo, algo media, más que tendida, una pescuecera y atravesada, y otra de la misma índole para terminar cuarteando. Recibe pitos y petición de avisos.
Un peón saca el estoque al completo y Vicente Segura, desde lejos, da otra, baja. Hay más protestas, mientras que el toro se acuesta sobre la arena, pero el puntillero, al intentar hacer su faena, lo levanta. Vienen nuevos pases con colada y el matador intenta el descabello con la puntilla. No lo consigue al primer intento y el presidente ordena que los clarines toquen el primer aviso. Hay palmas para el presidente, mientras que Segura da varios muletazos, consiguiendo que el bicho se eche, lo que aprovecha el experto puntillero para rematarlo a la primera.
Quinto toro.
Lleva el número 16, es de color negro y se llama Azuceno. Es abierto de pitones, de muchos pies. Es el turno de “Moreno de Alcalá” quien lo lancea magistralmente, muy parado y con gran maestría. Recibe una merecida ovación. El diestro, entusiasmado con las palmas, repite la faena tan lucida y acaba tocando la testuz de la res. A continuación; el bicho toma una vara de castigo y recargando el picador, le proporciona al astado un buen batacazo. Aguanta la res otras cinco puyas y es capaz de matar a dos caballos.
Los tres matadores van a rivalizar, ofreciendo bonitos quites, con espectacular lucimiento y se empeñan en tocar la cara y los cuernos del astado. El bicho acude a las banderillas con gran nobleza y es castigado con buenos pares, a cargo del “Niño de la Audiencia”, Rodas y “Cuco”.
El torero de Alcalá de Guadaira llega a la cara de su rival y toreando con la valentía que le caracteriza empieza muleteando con la izquierda. Escucha muchos oles y palmas. Parece que “Morenito” está más valiente que nunca, produce en el público un gran entusiasmo, roza los cuernos del toro con su chaquetilla, y se revuelve en un palmo de terreno.
Llega la hora de matar y el de Alcalá se tira con coraje, por derecho, resultando un pinchazo alto. Escucha palmas. Se precipita algo, aunque con su habitual valentía, y desde cerca repite unos pases con la izquierda. A continuación, entra a matar muy ceñido, dando media estocada en los rubros. Recibe muchos aplausos. Continua sacando el estoque, coge al bicho por los cuernos, y da un excelente descabello, al primer intento. Recibe muchos aplausos. Es recompensado con regalos diversos y la presidencia concede dos orejas.
Sexto toro.
Marcado con el número 15. Por nombre Pavito y de color negro. Sale a la plaza con mucho brío, pero “Chano” lo para con buenos lanceos. Es el turno de Moreno y el diestro da varios lances, manteniendo el capote con su mano derecha mientras que con su izquierda sostiene una gorrilla de paisano. Después da unas verónicas. Ambos diestros reciben palmas. La res aguanta cuatro puyazos que le proporciona una caída, y después mata un jamelgo. Segura lleva a cabo un excelente quite. Cambiada la suerte, pide el público que cambien los matadores pero solo accede a ello “Chano”, quien después de una lucida preparación pone un monumental par de banderillas. Recibe una grande y merecida ovación. El banderillero Lobato, después de salir en falso, pone otro par, siendo perseguido por el bicho hasta la barrera.
“Chano” brinda el toro a unos amigos y se dirige a su rival, al tiempo de que el “Cuco” pretende dar un lance y es revolcado, que por fortuna solo ha recibido una leve contusión en el tobillo, al ser pisado por la res. El nuevo matador español y antiguo matador mexicano, muletea con valentía y desde cerca para tirarse a matar, por derecho y con muchas ganas, dando media estocada en su sitio. Recibe aplausos. Luego descabella al tercer intento. Finaliza el espectáculo.2
Regreso a México y trágico final.
En México no le van bien las cosas a Sebastián. Hay, al parecer, cierta competencia y no le es fácil obtener un buen contrato. Pero lo peor está por venir cuando se encuentra con un compañero de lidia, paisano de Cádiz, José Traverso, “Marinerito” o “Marinero”, con quien tiene una violenta disputa y termina “Chano” perdiendo la vida al ser disparado por aquel.
La policía mexicana encuentra al autor de la muerte del torero isleño y la prensa local y española comienzan a narrar los hechos. Según relato publicado por la prensa de México:
Requerido por los periódicos el banderillero Antonio Vargas (Negrito), quien había acompañado muchas veces a “Chano”, cuenta las incidencias del aquel trágico 13 de noviembre de 1908.
Dice que en compañía del “Chano”, después de visitar la tienda de bebidas del “Tío Pepe”, punto de reunión de toreros sin contrato, recalaron en la cantina del Salón Bach, y después fueron a Fornos, donde también van los toreros, y estuvieron con el aficionado Manuel Muñoz. A primera hora de la tarde hicieron alto en el establecimiento conocido como La Alhambra. A continuación se dirigieron a los Altos de Vista Alegre. Allí se encontraron con la cupletista “La Bella Lozano” y siguieron tomando chatos. “Chano” vació sus bolsillos y echó mano a la cadena de su reloj, con la intención de darla en prenda, pero el camarero lo rehusó. Otra versión es que se trataba de un corazón de brillantes con gruesa cadena. Debía 5 pesos y pusieron rumbo, de nuevo, a la cantina del “Tío Pepe”, donde se encontraron con un picador conocido por “Inglés”, quien prestó a “Chano” los cinco pesos. Acompañados por este, salieron de la cantina y se dirigieron a la calle de la Independencia, donde “Chano” se encuentra con Manuel Baena, “Barbi”, y en unión de este hace intención de  retornar a la cantina del “Tío Pepe”. Pero “Chano” no entra en la cantina y al volver la esquina se tropieza con “Marinerito”, que al parecer estaba ebrio.
Otra versión cuenta que Chaves se encontró con “Marinerito” al salir del restaurante Vista Alegre, en el que había estado con el señor José del Rivero, Antonio Vargas “Negrito” y la cupletista  “ La Bella Lozano”. “Chano” , “Negrito” y “Marinerito” se fueron a la cantina La Alhambra. Salieron de esta, “Chano” y “Marinerito”, y se despidieron “Negrito” y Manuel Gallego,”Valerito”.
Chaves y Traverso continuaron por la Primera de la Independencia, donde se encontraron con el empresario de San Luis de Potosí. Conversaron con este, se despidieron, y siguieron juntos los dos toreros para llegar a la Alameda.
Más tarde, es hallado el cuerpo sin vida de Sebastián Chaves Ruiz, conocido por “Chano”. El cadáver del matador presentaba una herida en sedal en el brazo derecho y cerca de la axila, y otra herida torácica que interesó a la víscera cardiaca y que le llevaría al fatal desenlace.
  La policía mexicana comienza a trabajar sobre la marcha, conducida por el comisario Villavicencio, en ayuda de su compañero Sr. Valle. Nadie sabía quien fue el autor de la muerte del torero español y la primera diligencia fue vigilar hoteles y casas donde se alojaban los matadores y banderilleros que vivían en la ciudad. Estos eran: “Relampaguito”, “Maera”, Feria, Gaona, “Valerito” y “Lagartija”. Los dos últimos, junto al banderillero “Negrito”, fueron considerados por la policía testigos importantes, siendo conducidos a la Comisaria. “Relampaguito” estaba alojado en el hotel de La Pay. “Maera” en el Tornito de Regina. Los demás en sus casas. Poco después se decretaba la búsqueda de “Marinerito”.
José Traverso, “Marinerito”, no se encontraba en su domicilio pero la policía descubrió que estaba alojado en la casa de un amigo suyo, un expicador llamado Fernando Martínez. A primera hora de la mañana del día siguiente, se presentó en el domicilio de Martínez el comisario, acompañado por un comandante de la policía. El “Marinerito” estaba acompañado por su mujer. José Traverso fue conducido en coche a la comisaria de la sexta demarcación de Policía, donde el “Marinero” se declara autor de la muerte de su compañero y amigo, dando la versión de los hechos.
“Chano” increpó a “Marinerito”, diciéndole que no siguiera poniéndole en mal con los empresarios taurinos. Este último le contestó que no era cierto y si no toreaba últimamente era por no ser lo suficientemente bueno. La presencia de otros toreros pareció calmar los ánimos y “Chano” para probar, seguramente, de que el enfado estaba olvidado, le pidió prestado cinco pesos a lo que “Marinero” le contesta que no tiene centavo alguno. “Chano” le llena de injurias, y después cogiéndole del brazo, le invita a recorrer algunas calles hasta llegar a la Alameda. Allí, sale a relucir una novillada en la que torearon juntos y terminaron reñidos por considerar Traverso que Chaves se había excedido en la faena a su novillo. Caminan en dirección al parque, que está muy oscuro, y “Chano” mete su mano en la bolsa de pecho, Traverso cree que es un puñal pero se trata de una puntilla taurina y le acomete con ella. “Marinero” esquivaba, lo mejor posible, los golpes, aunque le tocó el brazo izquierdo. Hizo uso de su bastón para defenderse, al tiempo que una segunda puñalada le alcanzó cerca del vientre. Manifiesta que “Chano”: “me hizo un embestida de chipén y si no ando vivo me ensarta”. Es el momento en que hace uso de su pistola que solo tenia dos balas, y disparando sobre “Chano”, este cae al segundo disparo.
No obstante, hay otra versión de algunos testigos circunstanciales:
Ambos toreros se intercambiaron frases injuriosas y se enzarzaron con gran brusquedad, asidos por las solapas de sus respectivos abrigos. Después, hicieron que como cual se fuera por su lado para después coincidir de nuevo en la Alameda. Al entrar en el Parque, “Marinero” saca la pistola y hace el primer disparo sobre “Chano”. Este, al sentirse herido, saca la puntilla, con el objeto de defenderse, al parecer. Tira un golpe a “Marinerito” que apena alcanza en un brazo, y este da un segundo disparo que termina con la vida de Chano.3
Los disparos habían atraído a varios transeúntes y Traverso corrió entre los prados. Fue a su domicilio, en el segundo callejón de San Antonio nº 1, y habló en voz baja con su mujer, Julia “La Montañesa”, abandonando ambos la vivienda. Tomaron el tren de la Villa de Guadalupe y se bajaron en la Calzada. Entonces, llegaron a la casa de Fernando Martínez, el antiguo picador que ahora regentaba un negocio de salchichas.
Cuando es detenido por la policía, “Marinerito” confiesa que la pistola la dejó abandonada en la misma Alameda. Encontrada el arma, se comprueba que solo había hecho dos disparos.
El cadáver de “Chano” fue trasladado a un hospital. El médico de la policía afirmó que las dos heridas que presentaba fueron causadas por los dos proyectiles. Se practicó la autopsia y a instancias del banderillero Gaona y de Manuel Muñoz, fue entregado el cuerpo sin vida del torero isleño para proceder a su entierro. Un juez se encargó del caso.4
 De esta forma; Sebastián Chaves, “Chano”, será enterrado en el México testigo de sus faenas taurinas, lejos de su patria España y de su tierra natal de San Fernando, en la provincia de Cádiz, donde le lloraría su familia.
Más tarde, el ex matador de toros y escritor Ángel Carmona González, “Camisero”, definiría a “Chano” de la siguiente manera: Apreciable torero con capote y muleta, excelente banderillero y matador seguro y valiente.

NOTAS.
1). Román. Sebastián Chaves “Chano”.
2). Roque. Diario de Cádiz. 17 de agosto de 1908.
3). A B C. 6/12/1908.
4). Diario de Cádiz. 4 de diciembre de 1908.
Algunos nombres asociados.
Vicente Pastor. Matador. Vicente Pastor Durán. Natural de Madrid, donde tomó la alternativa el 21 de septiembre de 1902. Torero de gran calidad.
Vicente Segura. Matador. Vicente Segura Martínez. Natural de Pachuca de Soto (México), militar durante la Revolución Mexicana. Excelente torero.
Antonio Moreno. “Moreno de Alcalá”. Matador. Natural de Alcalá de Guadaira (Sevilla). Tomó la alternativa en el Puerto de Santa María.
“Galeita”. Banderillero. José Galea Jiménez. Natural de San Fernando (Cádiz). Perteneció a las cuadrillas de “Marinero”, Hermosilla, Mazzantini y “Lagartijo Chico”. Terminó su vida profesional en su ciudad natal como capataz del matadero y asesor de la plaza de toros.
Roda. Banderillero. Juan Roda Castillo. Vivió largo tiempo en Sevilla.
“Niño de la Audiencia”. Banderillero. Emilio Rangel. Natural de Sevilla.
“Pulga”. Banderillero. Puede referirse a Cándido Salas, natural de México, o a Antonio Domínguez, natural de Barcelona, aunque debe tratarse del primero.
Gaona. Matador. Rodolfo Gaona. Tomó la alternativa el 31 de mayo de 1908 en Tetuán de las Victorias (Madrid).
“Lagartija”. Matador. Juan Ruiz Vargas. Natural de Murcia. Tomó la alternativa en Valencia.
“Relampaguito”. Matador. Julio Gómez Cañete. Tomó la alternativa en Almería.
“Maera”. Banderillero. Manuel Rubió. En otro lugar responde a este mismo apodo Francisco Soriano, novillero residente en México. Probablemente sea este último el relacionado con “Chano”.
“Negrito”. Banderillero. Residió en Monterrey (México).
“Cuco”. Banderillero. Puede referirse a Rafael o Enrique Ortega, de Sevilla o a Rafael Espejo de Madrid.
José Traverso “Marinerito”. Figura, en 1906, como banderillero residente en México.
Referencia.
En 1908 figuran estas direcciones de Sebastián Chaves, “Chano”.
Plaza del Matute, 11, 2º. Madrid.
Julio Morgado. Murillo 19, principal. San Fernando (Cádiz).
¿Seria Julio Morgado su apoderado?
Ángel Carmona González. “Camisero”. Matador. Natural de Constantina (Sevilla). Tomó la alternativa en Huelva. Después de retirarse del toreo activo, en 1918, fue apoderado de toreros y representante de ganaderos. Escribió sobre toros.



Sebastián Chaves Ruiz. "Chano". Álbum familiar.






BIBLIOGRAFÍA.
CARMONA GONZÁLEZ, A. “Así los vi yo”. Biblioteca Digital de Castilla y León.
bibliotecadigital.jay/es
CARMONA GÓNZALEZ, A. Consultor Indicador Taurino Universal. Sindicato de Publicidad. Madrid.
CLAVIJO Y CLAVIJO, S. La ciudad de San Fernando. Historia y Espíritu. Cádiz. Talleres tipográficos, calle Obispo y Valero, 1961.
QUIJANO PÁRRAGA, J. San Fernando. Evocación de un Siglo. Publicaciones del Sur, Editores. San Fernando, 1998.
RODRIGUEZ, J.M. Guía Taurina. Administración. Madrid, 1906.
ROMÁN ROMERO, A. Sebastián Chaves “Chano”. De Hombres, Toros y Caballos. Revista digital taurina La Lidia. 5 de julio de 2014.gestauro.blogpot.com
ROQUE. “La corrida de ayer”. Diario de Cádiz y su Departamento. Lunes 17 de agosto de 1908. Biblioteca Pública Provincial de Cádiz.

A B C. es. Hemeroteca. 6/12/1908, pp. 13-14.
DIARIO DE CÁDIZ Y SU DEPARTAMENTO. “Muerte de Sebastián Chaves El Chano. Confesión de Marinerito”. Viernes 4 de diciembre de 1908. Biblioteca Pública Provincial de Cádiz.

ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE SAN FERNADO. Padrón Municipal de Habitantes. Año 1889.
ARCHIVO DE LA IGLESIA MAYOR PARROQUIAL DE SAN PEDRO Y SAN PABLO. San Fernando (Cádiz). Libro de bautizos. Año 1872.