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lunes, 24 de septiembre de 2018

LA SANIDAD DE ARMADA EN LA ESCUADRA ESPAÑOLA DEL PACÍFICO.


En Sudamérica aparecen los primeros conflictos con las repúblicas de Perú y Chile. El 26 de noviembre de 1865 se enfrentan a la altura del Papudo, cerca de Valparaíso, la goleta española Virgen de Covadonga y la corbeta chilena Esmeralda que había sorprendido al comandante de la Covadonga, teniente de navío Luis Fery, utilizando pabellón británico y cambiándolo cuando se encontraba a la distancia apropiada, abriendo entonces fuego. La Esmeralda al tener mayor envergadura, gozaba de mayor artillería y más dotación que el buque español. Como consecuencia de ello; la Covadonga recibió severos impactos en casco y arboladura por lo que decidió su comandante escapar. No lo consiguió y entonces arrió el pabellón y comunicó la decisión de rendirse. Fueron hechos prisioneros: el teniente de navío Fery, seis oficiales y ciento diez miembros de su dotación que desembarcados en Papudo continuaron viaje a Santiago de Chile. Hubo nueve muertos y trece heridos, siendo el médico; el primer ayudante José López Bernal. La goleta Covadonga formaba parte de la escuadra del pacífico cuyos buques restantes eran: las fragatas Resolución y Triunfo, y la goleta Vencedora. Al principio, dicha escuadra estaba al mando del almirante Luis Hernández Pinzón quien fue sustituido por José Manuel Pareja Septien, y a la muerte de este por Casto Méndez Núñez quién se incorporó con nuevos buques y cumpliendo órdenes recibidas; llevó a cabo los bombardeos de Valparaíso y El Callao. Hubo, entre los marinos españoles, muchos muertos y heridos, entre estos últimos el propio Almirante que tenía su insignia en la fragata Numancia, quien recibió heridas en tórax y piernas. Después de consultar distintas fuentes, nos encontramos con los siguientes médicos de la Armada que participaron en el combate:
 Fragatas.
Berenguela.
Primer Ayudante. Luis Luchi Vallejo.
Primer Ayudante. Mariano Berruezo Morales.
Villa de Madrid.
Primer Ayudante. Antonio Censio Romero.
Segundo Ayudante. José Matín Mora.
Blanca.
Primer Ayudante. José de Erostarbe Bucet.
Segundo Ayudante. Vicente Cabello Bruller.
Resolución.
Primer Ayudante. José Millán Buit.
Segundo Ayudante. Manuel Choquet de Isla y Estarique.
Numancia.
Primer Ayudante. Fernando Oliva Muñoz.
Segundo Ayudante. Luis Gutiérrez Gamba.
Almansa.
Primer Ayudante. Juan Jorge de los Ríos.
Segundo Ayudante. Juan Antonio López Pérez.
Corbeta Vencedora.
Primer Ayudante. Antonio Ruiz de Valdivia y Aguilera.
Vapor Marqués de la Victoria.
Segundo Ayudante. José Bassa Darder. 1
Hubo otras unidades que no entraron en combate y que sirvieron de apoyo logístico y de enfermería flotante, como es el caso de los vapores: Matías Cousiño, capturado a la Armada chilena por la fragata Berenguela, Uncle Sam y Paquete del Maule, apresado por la Blanca, así como los transportes de vela: Mataura, María, y Lotta and Mary, sobre todo estos tres últimos constituyeron un verdadero apoyo logístico bajo el mando del oficial segundo administrativo Francisco M. López. Para ello, todas estas unidades, a las que se le unió el Marqués de la Victoria, fondearon en la isla de San Lorenzo, frente a las playas de Callao y allí se reparan las embarcaciones, después del combate. Gracia Rivas 2 nos ofrece una relación de médicos que probablemente pertenecieron a estas unidades. Basándonos en ella, tenemos:
Primeros Ayudantes.
José Pérez Lora.
José López. 3
Ramón Martínez Suarez.
José Silvert Jackson.
Tomando como referencia la medalla concedida por este inmemorial combate, nos encontramos con la relación de practicantes participantes en el.
Practicantes de Primera Clase.
José Pastor García.
Juan Patiño Romualde.
Francisco González Pérez.
Gabriel Lorca Latorre.
Practicante de segunda clase:
Luis Serrano Álvarez.
A las bajas numerosísimas, ocasionadas en el combate, hubo que sumarle las causadas por el escorbuto; en una dotación que había sufrido una estancia prolongada en la mar, sin punto de abastecimiento de víveres con frutas frescas y verduras.  

NOTAS.
1). Gracia Rivas. La Sanidad Naval española. pp. 132-134.
2). El 9 de abril de 1862, se había dispuesto que las bases orgánicas del Cuerpo de Sanidad de la Armada fueran semejantes al Cuerpo de Sanidad del Ejército. Por este motivo, se modifican los empleos y plantillas. Aparecen los médicos mayores, primeros ayudantes y segundos ayudantes. En 1869 hay una nueva modificación en la que se contemplará el inspector, subinspector de 1º, subinspector de 2º, médico mayor, primer médico y segundo médico. Vigón Sánchez. Guía del Archivo Museo D. Álvaro de Bazán, pp. 137-139.
3). El hecho de que en la relación figure este facultativo con un solo apellido, ofrece dificultades para su identificación pues en el E. G. A., referente al Cuerpo de Sanidad, aparecen: José López Bernal con el número 15, José López Regües con el 26 y José López Riera con el 30.

*). Roca Núñez et al. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. pp. 91-93.



Fragata Triunfo. Pintura de Bastida. Roca Núñez et al, p. 94.




Detalles de la tumba de Casto Mendez Núñez en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz). 


BIBLIOGRAFÍA
GRACIA RIVAS, M. La Sanidad Naval Española. Historia y evolución. E.N. Bazán. Barcelona, 1995.
ROCA NÚÑEZ, J.B. ROCA FERNÁNDEZ, F.J. GARVÍ LÓPEZ, M. ROCA FERNÁNDEZ, J.J. Historia de la Medicina. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. Martínez Encuadernaciones. Puerto Real (Cádiz), 2015.

TODO AVANTE.ES. "1866 Bombardeo de Valparaiso y sus consecuencias". 8 de mayo de 2017.
TODO AVANTE.ES. "1866 Bombardeo de la plaza fuerte del Callao". 11 de mayo de 2017.
WIKIWAND. "Combate del Callao".www.wikiwand.com/es









miércoles, 19 de septiembre de 2018

EXPEDICIÓN A ITALIA EN AYUDA DEL ROMANO PONTÍFICE (1849).


La península itálica se encontraba dividida en numerosos estados y atravesaba por una gran inestabilidad. Milán y Venecia se rebelan frente a Austria y reciben ayuda de Cerdeña, apareciendo la Primera Guerra de Independencia italiana. Como consecuencia de ello es arrastrado la Toscana, los Estados Pontificios y el reino de Dos Sicilias.
En Roma se produce una revolución y es asesinado el primer ministro Pellegrino Rossi. El Papa Pio IX huye a Gaeta, siendo protegido por Fernando II de las Dos Sicilias. Se instaura la República Romana que dura solo desde el 9 de febrero de 1849 al 4 de julio siguiente.
Francia, donde gobierna Napoleón III, organiza una expedición militar y junto a España, Austria y Nápoles, invaden la nueva República Romana.
Pio IX, cuyo nombre era Giovanni María Mastai-Ferretti, había nacido en Senigallia un 13 de mayo de 1792. Fue ordenado sacerdote el 10 de abril de 1819. Nombrado arzobispo de Spoleto el 21 de mayo de 1827. El 14 de diciembre de 1840 fue nombrado cardenal presbítero de Sancti Pietro e Marcellino. El 14 de junio de 1846, a la muerte de Gregorio XVI, es elegido Papa.
Se mostró a favor de una reforma política, lo que le ocasionó serios problemas. Tuvo que huir a Gaeta, siendo seguido por la mayoría de los cardenales. El Papa pidió ayuda a Francia, España, Austria y Nápoles. El 29 de mayo, tropas francesas al mando del general Nicolás Charles Oudinot restauran el orden en el territorio. El 12 de abril de 1850, Pio IX regresa a Roma.
España había preparado su expedición militar. La Armada española preparó una escuadra formada por la fragata Cortés (buque insignia), corbetas; Ferrolana, Villa de Bilbao y Mazarredo, bergantín Volador, paquebote Bidasoa,  vapores de rueda; Blasco de Garay, Colón, Castilla y León.
El jefe de la Escuadra es el brigadier José María Bustillo  Gómez de Barreda. Zarpa de Cádiz el 7 de enero de 1849. Transportaba 4.900 hombres de distintos cuerpos: 3º batallón de Granaderos, 3º batallón del Rey, 1º batallón de la Reina Gobernadora, dos batallones del Regimiento San Marcial, el 7º de Cazadores de Chiclana, una compañía de ingenieros, dos baterías de artillería montada, una sección de caballería. Al mando de estas tropas estaba el teniente general del Ejército Fernando Fernández de Córdova, siendo su segundo en el mando el mariscal de campo Francisco Lersundi Hormaechea.
La expedición regresó en el mes de marzo del año siguiente, una vez acabado el conflicto.
En la corbeta Mazarredo iba embarcado el segundo médico de la Armada Bartolomé Gómez de Bustanante y Olivaes quien fue recompensado con la Cruz de Caballero de la Orden de San Gregorio Magno. En el vapor Vulcano iba el segundo médico José de Erostarbe y Bucet quien fue recompensado con la Cruz de Caballero de la Orden de Francisco I de Nápoles. Ambos facultativos se constituirán más adelante en leyendas del Cuerpo de Sanidad de la Armada.



Pio IX. Enciclopedia Católica.


BIBLIOGRAFÍA

GRACIA RIVAS, M. La Sanidad Naval Española. Historia y evolución. E.N. Bazán. Barcelona, 1995.
OTT, M. KOFRON, W. G. “Papa Beato Pio IX”. Enciclopedia Católica.ec.aciprensa.com/wiki
TODO AVANTE. “Cortés (1836)”. Todoavante.es. 7 de noviembre de 2016.
WIKIPEDIA. “República Romana” (1849). 3 de junio de 2018. wikipedia.org/wiki.
WIKIPEDIA. “Ferrolana”. 30 de mayo de 2017. wikipedia.org/wiki.











sábado, 15 de septiembre de 2018

HÉROES ANÓNIMOS EN LAS CAMPAÑAS DE FILIPINAS Y CUBA.



No están todos los que son pero sí son todos los que están. Cervera  Pery

Tiempo después de haber sido firmada la paz; los americanos ponen a flote los cascos de los cruceros Reina Cristina, Ulloa y vapor Argos, hundidos en Filipinas, en la ensenada de Bacor, al sur de Cavite. Hay numerosos restos humanos y por Real Orden de 5 de febrero de 1904, se dispone su sepultura en el Panteón de Marinos Ilustres, con los honores de capitán de navío por creerse que entre ellos se encontraba los restos mortales del capitán de navío Luis Cadarso Rey, comandante del Reina Cristina. Después de celebrarse un funeral en la Iglesia de San Martin de Manila, presidido por el arzobispo norteamericano, los restos son conducidos en un armón de artillería al vapor Isla de Panay, en el que embarcan tres urnas: la de los heroicos marinos junto a otras dos con los restos exhumados de los héroes de Baler. En una de ellas; el capitán Enrique de Las Morenas, y en la otra el resto de los combatientes fallecidos junto a fray Cándido Gómez Carreño. Estas dos últimas urnas son entregadas en el puerto de Barcelona a una comisión de oficiales del Ejército de Tierra en la que figura el teniente de Las Morenas, hijo del heroico capitán fallecido, continuando viaje a Madrid.
 La urna con los marinos españoles, el día 21 de marzo recibe la inhumación en el Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando, junto a los restos del marinero de primera José Alvariño Gabeiras, natural de Fene, en La Coruña, de la dotación del destructor Plutón, quien había sido enterrado con anterioridad, al ser confundido con los restos del capitán de navío Fernando Villaamil Fernández-Cueto, jefe de la escuadrilla de destructores. Ambos habían muertos en circunstancias parecidas, tras el combate de Santiago de Cuba. Tras el mencionado combate naval, en el Navy Hospital de Portsmouth; fallecieron 31 personas, recibiendo cristiana sepultura en sus cercanías.
 El día 12 de abril de 1916; el buque de la Armada española Almirante Lobo, transporta rumbo a España, 31 cajas con los restos mortales exhumados que van a recibir sepultura en el Panteón de Marinos Ilustres. Los féretros corresponden a marineros, soldados de infantería de marina, fogoneros, artilleros de mar, un condestable y un primer practicante del crucero Vizcaya, llamado: Santiago del Pozo y Pos.
 Por Real Orden de 26 de mayo de 1924, se dispuso erigir un monumento a los miembros de las clases subalternas de la Armada para que bajo él quedaran depositados sus restos mortales. En agosto de este año comienzan las excavaciones en la nave central, siendo depositados los restos procedentes de Filipinas, a los que se une los del marinero Alvariño. En el mes de noviembre, se trasladaron las 31 cajas procedentes de América. 
En 1929; el célebre escultor valenciano Gabriel Borrás Abellá finalizó el monumento. En los años 50, con motivo de cubrir el Panteón y la construcción de un altar en la cabecera del crucero, el monumento es trasladado a la capilla situada a la izquierda de la entrada, donde se encuentra en la actualidad, mientras que los restos permanecen en la cripta próxima al altar.1 
Mirando el citado monumento de frente; nos llama enseguida la atención dos figuras yacentes sobre sus laterales, esculpidas en mármol blanco, representando una a la clase de Marinería y la otra a la clase de Tropa. Están envueltas en la Bandera de España por la cual lucharon y perdieron la vida. El marinero aparece descalzo, demostrando su condición de trabajador en la cubierta del buque, mientras que el soldado infante de marina muestra un uniforme elegantemente abotonado. Parece que se tocan por sus cabezas, y sobre ellos, en bronce: el Ángel de la Fe, como fiel representante de la fuerza, voluntad y valor; parece contemplar cariñosamente a los que están dormidos en el sueño de la eternidad. Dicho ángel, en su mano derecha sostiene un pañuelo, como de haber secado sus lágrimas, y se inclina amorosamente sobre ellos como si quisiera besarles. 
Haciendo un hermoso contraste con el resto; un pedestal en mármol negro sobre el que descansa el grupo, y en su cabecera, tocando las figuras, una cruz latina rodeada de una corona de laurel. Al frente está escrito:
A las Clases, Marinería y Tropa de la Armada muertos gloriosamente por la Patria. 2
Como dice José Carlos Fernández: “Posiblemente muchos familiares ignoren que un ser querido reposa en tan digna sepultura”. Hay que tener en cuenta la diversidad de factores negativos de la época, como; deficiencias en los medios de comunicación y escaso nivel cultural de muchos sectores de la población española, unido a escasos recursos económicos, y también una probable falta de información.
Aún así; quedan numerosos restos de marinos españoles muertos en tierras cubanas, inhumados en las arenas de sus playas y que no pudieron ser repatriados.
Todos ellos: Descansen en la Paz del Señor.




Monumento a las Clases, Marinería y Tropa muertos gloriosamente por la Patria. Obra de Gabriel Borrás. Panteón de Marinos Ilustres. San Fernando (Cádiz). 


BIBLIOGRAFÍA.

Fernández Fernández, J. C. “Digna representación de Suboficiales, Marinería y Tropa, combatientes en Cuba y Filipinas, reposa en el Panteón de Marinos Ilustres”. Revista de Historia Naval. Año XVI. Número 63. 1998, pp.77-87.1
Fernández Fernández, J. C. “En busca de los Héroes de Santiago de Cuba”. Diario de Cádiz, 27 de marzo de 2005.
ROCA NÚÑEZ, J.B. ROCA FERNÁNDEZ, F.J. GARVÍ LÓPEZ, M. ROCA FERNÁNDEZ, J.J. Historia de la Medicina. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. Martínez Encuadernaciones. Puerto Real (Cádiz), 2015.

BIBLIOTECA NAVAL DE SAN FERNANDO.
El Panteón de Marinos Ilustres. San Fernando (Cádiz). 3ª Edición. Escuela de  Suboficiales de la Armada, San Fernando. Director. Capitán de Navío Juan Negreira Medina. Centro de Ayudas a la Enseñanza de Armada, febrero de 2002.2
*). Roca Núñez et al. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. pp. 182-183.





martes, 11 de septiembre de 2018

LA SANIDAD DE ARMADA EN LA REVOLUCIÓN CANTONAL DE CÁDIZ (1873).


En Cádiz; el 19 de julio de 1873, Fermín Salvochea y Álvarez, alcalde de la ciudad, se pone al frente del Comité de Salud Pública y se lo comunica a los gobernadores; civil y militar. El gobernador civil le entrega el mando mientras que el brigadier Pedro Eguía, gobernador militar, se suma al comité. Salvochea telegrafía al capitán general del departamento marítimo quien tiene su sede en San Fernando, y a los comandantes militares de Algeciras, Ceuta y Jerez de la Frontera, así como a todos los alcaldes de las provincias. Comienza a dictar leyes, reunir armamento y reclutar una milicia que se una a los militares disponibles. Recibe la negativa del capitán general del departamento marítimo; José Ignacio Rodríguez de Arias, pero cuenta con la adhesión del alcalde de San Fernando, Federico Mota Francés quien ya desde el mes de junio celebraba la llegada de la República Federal y se pone al mando de un ejército de voluntarios, constituyéndose en su comandante. 
El general Eguía dispone de dos compañías de artillería del ejército y seis compañías de voluntarios. Portan 24 cañones. El ejército de Eguía y Mota cae sobre la población de San Carlos, llegando un gran contingente de tropa desde Cádiz por ferrocarril. El capitán de infantería de marina José Pastor Marra, trata de defender la estación y después se hacen fuertes en el cuartel de San Carlos. El teniente coronel del cuerpo; Olegario Castellani Marfori, intenta resistir, pero al final tienen que replegarse hacia la Avanzadilla y alcanzar el Arsenal de la Carraca donde se había refugiado el almirante Rodríguez de Arias.1 Hay un total de 600 hombres de los que 350 son de infantería de marina. El jefe del Arsenal es el capitán de navío Federico Lobatón Prieto y el ayudante mayor es el teniente de navío de primera clase Pascual Cervera Topete. Además hay otros oficiales conocidos, como el capitán de fragata Eduardo Montojo Salcedo y el teniente de navío de primera clase Celestino Lahera Giorla, y sobre todo el  gran apoyo que va a prestar el mariscal de campo de artillería de la Armada; José Rivera y Tuels. En el Arsenal están atracados los vapores: Colón, Liniers, Álava y Piles, fragatas: Villa de Bilbao y Navas de Tolosa, corbeta María de Molina, goletas: Diana y Concordia, y frente a Cádiz; la fragata Villa de Madrid
Durante los días 22 y 23 de julio se intensifican los combates y el día 27, el alcalde Mota cae herido de gravedad, al reventar un cañón que le produce heridas en cráneo y abdomen, siendo estas últimas de carácter penetrante, así como extensas quemaduras, por lo que es evacuado al Hospital de San José, siendo allí atendido por el facultativo José María de la Herrán. Fallece al día siguiente. 
Los cantonales han establecido cuatro puntos de socorro que corresponden a las siguientes ubicaciones: Cuartel de San Carlos, Hospital de San José, Colegio de San Cayetano, en la antigua casa de Zimbrelo, y domicilio de la Condesa de Morales en la calle Santa Úrsula, que después fue Convento de las Madres Clarisas Capuchinas. Precisamente, los enfermos del Hospital de San Carlos son evacuados a este último hospital provisional, debido a los bombardeos de la zona. Pero no olvidemos que el hospital provisional de la calle Santa Úrsula (actual calle Constructora Naval) se encuentra en la zona ocupada por los cantoneros. No cabe duda que como ha sucedido en otras muchas ocasiones, ha habido un gesto de humanidad a favor de los enfermos y heridos, dentro de la crudeza del enfrentamiento. Aunque no disponemos de suficientes datos, podemos deducir que las bajas de los sitiados eran atendidas en la enfermería del Arsenal de la Carraca. Debido a poder disponer de información sobre la concesión de la recompensa, otorgada años más tarde, a los sitiados de aquel arsenal, con el nombre de Medalla de la Defensa del Arsenal de la Carraca, podemos deducir una relación del personal de sanidad que participaron en aquel inolvidable episodio. De este modo, nos encontraremos en el año 1885, los siguientes médicos cuya participación es segura.2
Inspector General. Manuel Chesio Añeses.
Subinspector de Primera Clase. José Millán Buit.
Subinspectores.
Juan Sánchez González.
Rafael Medina Isasi.
Médicos Mayores.
Vicente Cabello Bruller.
Ángel Fernández-Caro Nouvillas.
Ramón Nuche Riquero.
José Debós París.
Alfredo Pérez Barnecha.
Primeros Médicos.
Joaquín Gutiérrez de Salazar.
Antonio Cachá Arcolla.
Manuel Ambrós Miguel.
José Silvert Jackson.
Practicantes. Según datos de 1886.
Practicantes de Primera Clase.
Francisco Barrientos Vázquez.
Cándido Llamas González.
Manuel Carregal Rivas.
Practicantes de Segunda Clase.
Antonio Santos Romero.
José Bonhora González.
Pudo haber más médicos y practicantes implicados y también otros no estuvieron en el arsenal propiamente dicho pero prestaron sus servicios en la unidades navales atracadas en su muelle, como es el caso del practicante Luis Serrano Álvarez, quien en 1895 perdería la vida en el trágico naufragio del crucero Reina Regente. Estos fueron recompensados con la Medalla de la Guerra Civil de 1873-1874.
 Había sido elegido el día 18 de julio; Nicolás Salmerón Alonso como Presidente del Poder Ejecutivo, quien decide enviar un ejército expedicionario a Andalucía para reprimir la rebelión. El día 2 de agosto, el general Pavía a quien se ha confiado el mando de la expedición, llega a Puerto Real y allí toma contacto con un grupo de sitiados que han logrado romper el cerco y dirigirse a esta población cercana. En el bando cantonal, con el conocimiento de la noticia, han comenzado los primeros síntomas de desánimo y ante la imposibilidad de romper las defensas enemigas, fortificadas por las baterías: del Parque, San Carlos, Santa Rosa, Diablo, Topete, y otras fortificaciones; los asaltantes inician la retirada. El teniente coronel Castellani, al mando de una columna, recupera la población de San Carlos, mientras que el general Rivera, con otra más numerosa, entra en San Fernando donde se ha izado una bandera blanca en el Convento de la Enseñanza. Una vez ocupada la ciudad; el día 4 de agosto se dirige a Cádiz, reforzado con 150 soldados del Regimiento Zamora del Ejército, ocupando primero; los fuertes de Torregorda, Cortadura, y Puntales, que están abandonados. Al llegar a la ciudad, se apodera de la Aduana, Torre Vigía y Batería de San Felipe. El general Pavía llega a Cádiz por ferrocarril, el día 5. 
La repercusión que tuvo en gran parte de San Fernando esta sublevación, la podemos comprobar en una coplilla popular que comenzó a circular por sus calles y que recogida por el conocido investigador local Juan  José Maruri Niño, dice así:
Al cañón que mató a Mota lo tenemos que adorar porque si Mota no muere nos íbamos a enterar.3

NOTAS:
1). La “Avanzadilla” se encuentra situada frente al Arsenal de La Carraca y quedaban, en la antigüedad, separadas ambas zonas  por el caño de Sancti Petri. Era necesario el empleo de embarcaciones para llegar a la puerta de San Fernando que daba acceso al Arsenal.
2).Durante este episodio, aparece como director del Hospital de San Carlos, el subinspector médico de primera clase: José Covo Magarola, quien había sustituido recientemente en el cargo, al médico mayor José Pérez Lora, que pudo haber ocupado la dirección de forma provisional, sustituyendo a Juan Biondi Guillén, subinspector de primera clase.
3). Comunicación oral hecha en el transcurso de una conversación. 
*). Roca Núñez et al. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. pp. 108-111.





 Detalles de la fachada de la Enfermería del Arsenal de la Carraca con la puerta principal de entrada. Autor.


BIBLIOGRAFÍA.

CLAVIJO Y CLAVIJO, S. Historia del Cuerpo de Sanidad de la Armada. San Fernando. Tipografía de Fernando Espín Peña, 1925
ROCA NÚÑEZ, J.B. ROCA FERNÁNDEZ, F.J. GARVÍ LÓPEZ, M. ROCA FERNÁNDEZ, J.J. Historia de la Medicina. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. Martínez Encuadernaciones. Puerto Real (Cádiz).

BIBLIOTECA Y ARCHIVO NAVAL DE SAN FERNANDO. Estado general de la Armada. Cuerpo de Médicos. Año 1885. Cuerpo de Practicantes. Año 1886.
WIKIPEDIA. "Cantón de Cádiz". wikipedia.org/wiki.23 de julio de 2018.







miércoles, 5 de septiembre de 2018

LA SANIDAD DE ARMADA EN LA REVOLUCIÓN CANTONAL DE CARTAGENA (1873-1874).


Otros conflictos armados, en los que está implicada la Sanidad Naval, son las revoluciones cantonales en los departamentos marítimos de Cartagena y Cádiz. Durante la Primera República, de julio de 1873 a enero de 1874, se intenta la creación de una república federal. El día 9 de julio de 1873; en Alcoy estalla la llamada Revolución del Petróleo por parte de los trabajadores de la Asociación Internacional, extendiéndose a Valencia, Murcia y Andalucía, donde se forman cantones. En Madrid; se había establecido el Comité de Salud Publica para dirigir la sublevación y en la mayoría de las provincias se crean juntas revolucionarias. De esta forma; en Cartagena, el día 12 de julio se crea la “Junta Revolucionaria de Salvación Pública”, de acuerdo con el comité de Madrid. Se da la señal en el Castillo de Galeras y un grupo revolucionario invade el Ayuntamiento, donde se iza la bandera roja, proclamándose el cantón murciano. Toma el mando; el diputado federal murciano Antonio Gálvez Arce quien es designado como comandante general de las fuerzas del Ejército, Milicia y Armada mientras que el general Juan Contreras y San Román: presidente del Comité de Guerra. Se apoderan de los buques de la Armada atracados en el puerto, sin lucha y sin víctimas. 
Desde el cantón murciano se organizan expediciones marítimas y terrestres con el vapor de ruedas Fernando el Católico, la fragata blindada Victoria y la fragata Almansa. Llegan a las costas de Murcia, Alicante, Almería y Málaga. Por tierra, llegan a Totana, Alhama de Murcia y Lorca. 
El día 7 de septiembre de 1873, es elegido Presidente del Poder Ejecutivo, Emilio Castelar y Ripoll quien consigue de inmediato facultades extraordinarias para terminar con la guerra carlista y la rebelión cantonal. Envía una flota al mando del Almirante Manuel Lobo y Malagamba mientras que por tierra, el general Francisco de Ceballos comienza el asedio. Ya en los meses de octubre y noviembre del 73, la población de Cartagena da muestras de cansancio y el desánimo aumenta con los bombardeos de finales de noviembre que se prolongan hasta enero de 1874. 
El general José López Domínguez ha sustituido a Ceballos en el mes de diciembre anterior y la situación en la ciudad se hace angustiosa. No hay medios para atender a los heridos y solo hay tres médicos para atender los dos hospitales civiles, según algunas fuentes. No hay camas suficientes y los enfermos quedan en el suelo. Entre tanto, el día 3 de enero, el general Manuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque da un golpe de estado con el fin de afianzar a Castelar en el poder quien se niega a seguir gobernando y la Presidencia va a recaer en el líder del Partido Constitucional: Francisco Serrano y Domínguez, Duque de la Torre, cuyos objetivos prioritarios es el terminar con la tercera guerra carlista y la rebelión cantonal. Los sitiados de Cartagena al conocer la noticia pierden toda esperanza.
 El día 10 de enero, el castillo de la Atalaya arria la bandera cantonal y una vez que el ejército gubernamental toma la fortaleza se queda con el dominio del puerto y del arsenal, lo que lleva a la rendición de Cartagena. Tenemos pocos datos acerca de la actuación de la sanidad naval en el conflicto. Rubio Paredes, haciendo una investigación sobre el Hospital Militar de Cartagena durante los acontecimientos, manifiesta que el resultado es desesperanzador pues el número de registro de bajas hospitalarias es muy pequeño y no se dieron partes hasta acabado el conflicto. Estos partes fueron dirigidos al capitán general del Departamento, acompañado de un oficio del médico director. Por otra parte, investigando este mismo autor en la parroquia castrense, encuentra un libro de defunciones del Arsenal sin ningún registro durante la duración del cantón, achacándolo a que los sacerdotes castrenses pudieron abandonar la plaza, junto a muchos jefes y oficiales de la Armada, al comienzo de la sublevación. 
Gran parte del personal de Sanidad de la Armada tomó la decisión de permanecer en sus puestos por "necesidades de servicio". No obstante, hubo casos aislado como el practicante mayor Joaquín Estrella Martínez y los segundos practicantes: José Pino Ríos y Juan Soler Galindo, quienes abandonaron sus puestos. Al frente de la Inspección de Sanidad del Departamento quedó el subinspector de segunda clase José María Suarez García-Terán quien desde el mes de abril de 1872 se encontraba en la situación de retiro, al haber cumplido los 66 años de edad, pero por "necesidades de servicio", seguía ocupando este cargo. A sus ordenes quedaban los médicos mayores: Fernando Oliva Muñoz y Joaquín Soler Werle, los primeros médicos: Matías Carbó Vallés y Joaquín Romero Sibila, quienes estaban destinados en el Hospital Militar, siendo nombrados jefes facultativos del Regimiento de Infantería de Marina. Los segundos médicos: Agustín Domec Andrés y Estanislao García Loranca quienes estaban destinados en el servicio de guardias del Hospital, se hacen también cargo de la enfermería del Arsenal.1 Queda como Practicante Inspector de Medicina del Departamento: Juan Guijarro Torrealta. El practicante mayor Joaquín Estrella Martínez es destinado al Arsenal y quedan en distintos destinos; los primeros practicantes: Luciano Saura Castilla y Antonio Camino Jiménez, segundos practicantes: Francisco Guerrero Martínez, Ginés Nela Romero, José Pino Ros y Juan Soler Galindo, estos dos últimos destinados en la enfermería del Arsenal. Junto a ellos: el capellán Vicente Benedicto Martínez, el administrador oficial segundo Manuel López Buendía quien no se agregó a la sublevación cantonal pero permaneció en Cartagena. También, el enfermero mayor Teodoro Álvarez González, y junto a él: tres cabos de salas, un guarda almacén con un ayudante de su clase, un despensero, siete enfermeros, veinte mozos de limpieza y un portero.2    

Notas:
1). Recordemos que Estanislao García Loranca tendrá algo más tarde un trágico final en Patean.
2). Rolandi Sánchez- Solís. "El Departamento Marítimo de Cartagena y su Arsenal durante la sublevación cantonal". pp. 18-19.
*). Roca Núñez et al. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. pp. 106-108.



Detalles del patio interior del antiguo Hospital de Marina de Cartagena. Clavijo. La trayectoria hospitalaria de la Armada española, p 152, fig. 44.


BIBLIOGRAFÍA.

ROCA NÚÑEZ, J.B. ROCA FERNÁNDEZ, F.J. GARVÍ LÓPEZ, M. ROCA FERNÁNDEZ, J.J. Historia de la Medicina. La Sanidad de la Armada española en la segunda mitad del siglo XIX. Martínez Encuadernaciones. Puerto Real (Cádiz).
Rolandi Sanchez-Solí, M. “El Departamento Marítimo de Cartagena y su Arsenal durante la sublevación cantonal de 1873-1874”. Septiembre, 2006, www.aforca. org
Rubio Paredes, J. M. “Las fuentes demográficas de la Cartagena cantonal”. Universidad de Murcia. revistas.um
WIKIPEDIA.wikipedia.org/wiki. 7de julio y 3 de septiembre de 2018.