Política de uso de cookies

lunes, 6 de abril de 2026

PASCUA DE RESURRECCIÓN 2026

 NARRACIÓN DE JUAN

San Juan participa muy directamente en las escenas que narra. Participa personalmente en el entierro y en el embalsamamiento de Jesús y ahora nos narra la escena del sepulcro vacío, llena de importantes detalles. Dice Juan:

El día primero de la semana, María Magdalena vino muy de madrugada, cuando aún era de noche, al sepulcro y vio quitada la piedra. Corrió y vino a Simón Pedro y al otro discípulo a quién Jesús amaba, y les dijo: Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto. Salió, pues, Pedro, y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. Ambos corrían; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose vio las vendas; pero no entró. LLegó Simón Pedro después de él y entró en el sepulcro y vio las fajas allí colocadas y el sudario que había estado sobre su cabeza, no puesto con las fajas, sino envuelto aparte. Entonces entró también el otro discípulo que vino primero, y vio y creyó; porque aún no habían entendido la Escritura según la cual era preciso que él resucitase entre los muertos. Y los discípulos se fueron de nuevo a casa.

Nos damos cuenta del valor que tiene en todo el proceso la figura de María Magdalena. Pero, ella no iría sola al sepulcro porque dice a Pedro: "No sabemos dónde lo han puesto". Juan la puede destacar por la importancia de su testimonio y porque probablemente fuera la primera que dio a Pedro la noticia. Solo dice que el sepulcro está vacío, de una forma fría y objetiva y, parece inclinarse por una interpretación natural de que alguien hubiera cambiado de lugar el cadáver del Maestro.

A continuación, Juan destaca la importancia de Pedro. No sabemos dónde estaban Pedro y Juan, pero es muy probable que estuvieran en la misma ciudad y quizás en el lugar dónde se celebró la última cena, en el cenáculo, lugar de la familia de Marcos. Otra opción es que estuvieran en la casa de algunos de los parientes de Juan, pues contaba este con familiares entre los amigos del sumo sacerdote. 

Lo cierto es que tanto Pedro como Juan no actúan como testigos alucinados y enloquecidos, sino que mantienen la sangre fría, como lo podemos comprobar por numerosos detalles. Pedro podría tener por este tiempo unos cuarenta años y Juan poco más de veinte. Pedro no tiene la agilidad de Juan y este último no tiene el liderazgo de Pedro.

Señala Martín Descalzo que el relato de Juan es un verdadero prodigio literario y en su texto hay una sabia mezcla de pretéritos, presentes e imperfectos. Mientras que los pretéritos muestran las causas por las que se apresuraron, los imperfectos y los presentes los motivos del retraso. También observamos en la descripción los caracteres de los que corrieron hacia el sepulcro, porque Juan es el ímpetu; pero el respeto domina su impulso. Pedro es la pura pasión y al llegar entra en la cámara precipitadamente, sin preocuparse que si todavía estaba el sepulcro custodiado por los soldados que conoce que fueron colocados en él dos días antes. En cambio, Juan sabe detenerse a tiempo, reconoce también que Pedro es el responsable y deja pasar a su compañero delante de él. 

El evangelista describe también con gran minuciosidad el estado de las vendas y el sudario y aunque a primera vista nos podría hacer pensar que era un poco absurdo detenerse en datos tan mínimos ante un hecho tan vertiginoso; Juan es un testigo notarial y no se deja llevar por el entusiasmo. Su descripción es fría y no se apresura a sacar rápidamente conclusiones, sino que analiza y detalla.

Los dos hombres están contemplando en silencio. Juan observa el examen que Pedro hace de todo, pero no interviene. Tampoco cambia impresiones con él. No se abrazan entusiasmados, celebrando el triunfo del Maestro amado y, con ello, su propio triunfo. Callan porque están ante el gran misterio y se encuentran penetrados por él. 

En cambio, Juan confiesa que en este momento creyó y parece excusarse de no haber creído antes. Se adivina en él una cierta lentitud en creer. Reconoce que hubiera sido más perfecto creer por las palabras de Jesús, pero subraya que no creyó hasta haber visto. Juan no había entendido la Escritura antes de verla realizada. Descubre ahora que solo el triunfo puede venir tras la muerte y el sufrimiento.

Sobre Pedro, nada nos dice Juan sobre él, particularmente. En cambio, Lucas nos lo presenta estupefacto y asombrado por lo que ha ocurrido. Da la impresión de que Pedro sale trabajosamente a la luz, estando aún perdido en el misterio. No se le ocurre pensar, como a María Magdalena, que manos de los enemigos de Jesús han robado su cuerpo. Piensa que su Maestro ha vencido a la muerte. Pero su fe es lenta y no corre a comunicar lo que intuye. Calla y deja que la fe se abra trabajosamente camino en su corazón.

REFERENCIAS

MARTÍN DESCALZO, J.L. Vida y misterio de Jesús de Nazaret. Ediciones Sígueme. Salamanca, 1998



Cuadro de Jesús que puede asemejarse a su Resurrección. Copia del cuadro que se encuentra en el Santuario de la Divina Misericordia de Vilna que hoy pertenece a Lituania. Pintado en 1934 por Eugeniusz Kazimirowski en Vilna, entonces perteneciente a Polonia, y según visión de Santa María Kowalska en el año 1931 
Capilla del Hospital General Universitario de Albacete. Año 2025

ACI prensa. Agencia Católica de informaciones. Esta es la verdadera historia de la Divina Misericordia. 2025



                 

 

lunes, 30 de marzo de 2026

SEMANA SANTA 2026

 PRENDIMIENTO DE JESÚS


Recordemos que después de la cena, solo unas horas después, Jesús se derrumba en el huerto. Pero, después de su oración al Padre, retoma, de pronto, las riendas. Se levanta y se dirige hacia la muerte con una increíble serenidad.

Opina el ilustre teólogo José Luis Martín Descalzo que no hay dos voluntades, porque la de Jesús y la del Padre son la misma y, esa hora tan esperada, había ya sonado. San Marcos lo describe perfectamente en su evangelio. Ya está. LLegó la hora: he aquí que el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos. Mirad que el que me va a entregar está llegando.

Por las puertas de la ciudad había salido un extraño grupo cuyo núcleo principal lo formaban los guardias del templo: sacerdotes y levitas encargados de mantener el orden en este lugar sagrado y en que en más de una ocasión habían tenido enfrentamientos con Jesús. Junto a ellos, se unieron algunos fariseos, saduceos y herodianos, que no querían perderse el espectáculo. Además, tropa romana de ocupación. El evangelio de San Juan habla de un cohorte al mando de un oficial comandante, un tribuno. Pero, probablemente no se tratara de un cohorte entero, el cual se componía de seiscientas soldados, sino solo un destacamento que los romanos llamaban un manípulo.

Siguiendo a Martín Descalzo, reflexionando sobre este hecho surge la siguiente duda: ¿Se habían puesto de acuerdo los sacerdotes con Pilato para que este le concediera la compañía protectora de los soldados romanos? El ejército romano habitualmente vigilaba la Torre Antonia y en estos días de la Pascua tenían que intervenir con frecuencia, debido a los abundantes altercados. Este sería un motivo para que acompañaran al grupo religioso. 

Judas sabía que Jesús era pacífico pero no ocurría lo mismo con sus acompañantes, incluso algunos con intención de defensa llevaban puñales ocultos y, algunos manejaban con rapidez y habilidad la espada. Así que lo mejor era presentarse por sorpresa y de forma amistosa para no alarmar a los acompañantes.

Llega la escena tan conocida como El beso de Judas. Porque el traidor tiene que mostrar quién era Jesús, ya que los soldados romanos no lo conocían en absoluto, mientras que los fariseos y guardianes del templo, la mayoría solo lo habían visto de refilón y no se habían quedado con su figura. 

Judas elige una señal misteriosa, comenzando con la habitual señal de saludo y respeto que es un beso en las mejillas. Después puede añadir: Sujetadle y llevadle bien asegurado.

La entrada del huerto, de repente, se había llenado de antorchas, de vocería y gente. Todo aquel ruido despierta a los ocho que estaban durmiendo en la cueva. Y, cuando se acercan cautelosos ven algo que no entienden. Judas se acerca a Jesús con los brazos abiertos para el abrazo y le besa en ambas mejillas. Intuyen sus palabras: Salve Maestro. Pero no dejan de  preguntarse: ¿Qué hacen allí todos aquellos soldados? ¿Por qué viene Judas con ellos?

Los discípulos oyen claramente las palabras del Maestro: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? Entienden que se trata de una acción de alta traición y Judas es el traidor.

Pero examinemos la actitud de los soldados que a pesar de suponerles fríos y profesionales, vacilan y no se precipitan encima de Jesús. Parece ser que vacilan durante unos segundos. Jesús se les queda mirando y les pregunta: ¿A quien buscáis? Alguien responde: A Jesús Nazareno. Jesús responde: Yo soy. 

El evangelista dice que los soldados retroceden y caen por tierra. Según Martín Descalzo, este hecho no tiene que ser interpretado como un milagro espectacular, simplemente la fuerza de la voz de Jesús provocó que los de la primera fila retrocedieron y tropezaron con los acompañantes que se agolpaban tras ellos. 

Ahora Jesús, bajando el tono, dice: Si me buscáis a mí, dejad marcharse a estos. En estas palabras de Jesús se aprecia aceptación y ternura hacia los suyos.

Continúa Jesús diciéndoles que no era necesario tanto esfuerzo y que él no era un asesino para aquel despliegue militar. Pero, Pedro no pensó así. Al ver cómo los soldados ponían mano sobre Jesús, no se pudo contener y cogiendo la espada que llevaba oculta bajo el manto, la impulsó sobre la cabeza de uno de los que sujetaban al Maestro. El casco le protegió del golpe y la espada le seccionó una oreja. Se llamaba Malco y era sirviente del sumo sacerdote. Los acompañantes del herido estaban a punto de echarse encima de Pedro, que había vuelto a levantar la espada, cuando sonó fuerte la voz de Jesús: Basta, no más violencias. Añadió: Vuelve la espada a su vaina, porque todo el que usa la espada, a espada morirá. También añadió: ¿Piensas que yo no puedo rogar a mi Padre y me enviará ahora mismo para defenderme a doce legiones de ángeles? Pedro bajó la espada conmovido y dió unos pasos atrás.

La marcha empezó y Jesús tuvo tiempo para ver cómo el terror se hace dueño de los suyos, pues primero comienzan a retroceder cautelosamente y después emprenden una avergonzada carrera.

Tenemos ahora el interesante dilema de dónde viene en realidad la orden de la detención. Porque debemos preguntarnos de quién proviene la iniciativa del arresto de Jesús. Siempre se dijo que fueron los sumos sacerdotes, pero posteriormente una corriente investigadora trata de inculpar a los romanos. De este modo, diversos autores desvían la atención hacia Pilatos como responsable total de la muerte de Jesús. 

San Juan en su narración, como hemos visto, habla de un cohorte y de un centurión. El célebre escritor Paul Winter, el cual escribió en 1961 el libro titulado El juicio de Jesús, mantiene que la iniciativa de la detención de Jesús parte de Pilatos porque había forzado a los sumos sacerdotes a tomar cartas en el asunto por miedo a que la fama de Jesús entre su gente terminaría en una alteración del orden público. 

Según Winter, los procesos de aquella noche ante Anás y Caifás sería un interrogatorio previo y el juicio estaba preparado para el siguiente día y, ante Pilato.

Otra teoría es que Marcos, al escribir su evangelio en Roma, tratando de hacer más aceptable el cristianismo para las autoridades romanas, había cargado toda la responsabilidad sobre los judíos y concretamente sobre los sumos sacerdotes.    

La tesis que encantó a los judíos fue la opinión de que Jesús sería un víctima de la presión política de su tiempo y había sido condenado solamente por delitos políticos de sedición, subversión, agitación, o rebeldía. Y, excluían el haberse declarado Hijo de Dios.

Sin embargo, toda esta teoría carece de peso científico. Si de Pilato hubiera partido la orden de detención, había sido Jesús llevado directamente al pretorio, sin pasar aquella larga noche en las dependencias del sanedrín o del sumo sacerdote. Por otra parte, la presencia de soldados romanos en el prendimiento de Jesús está justificada porque los militares romanos desestimados en el templo quedaban a la órdenes de las autoridades judías. 

La mejor conclusión quedará aclarada con la lectura amplia de los textos evangélicos. 

  

 REFERENCIAS

MARTÍN DESCALZO, J.L. Vida y misterio de Jesús de Nazaret. Ediciones Sígueme.  Salamanca, 1998



Hermandad del Prendimiento de la parroquia de San José Artesano. Desfile procesional por las calles de San Fernando (Cádiz) en la Semana Santa de 2018

lunes, 23 de marzo de 2026

SEMANA DE PASIÓN 2026

 JUEVES SANTO EN CARTAGENA

AÑO 2025


SOLDADOS ROMANOS DESFILANDO POR LAS CALLES DE LA CIUDAD










PROCESIÓN SOLEMNE DEL SILENCIO Y SANTÍSIMO CRISTO DE LOS MINEROS. 
COFRADÍA CALIFORNIA


Primera fila de hermanos cofrades en el desfile procesional


Hermanos cofrades perfectamente alineados

Otra sección de la cofradía


Hermanos cofrades portando uno de los tronos


Nueva sección de la cofradía

Hermano cofrade y escolta acompañante

Visión del Trono del Cristo de los Mineros


Nueva sección de hermanos cofrades


Hermanos cofrades portando insignias


Hermanos cofrades portando estandarte e insignias 


Escolta 

Detalles de la escolta

 EXAMEN DE LAS IMÁGENES


Ecce Homo 
Difundido por Cofradía California


Cristo de los Mineros 
Difundido por Cofradía Cristo de los Mineros


Imagen de San Juan en la Vuelta del Calvario
Difundido por San Juan Californio



Virgen de la Esperanza 
Difundido por La Verdad 

jueves, 19 de marzo de 2026

PATRIARCA SAN JOSÉ

 Hoy, día 19 de marzo, la Iglesia Católica celebra la fiesta de San José, esposo de la virgen María y padre putativo de Jesús.


Según los padres de la Iglesia: José, al igual que cuidó amorosamente de María y se dedicó con gran esmero a la educación de Jesús, también custodia y protege al cuerpo místico de la Iglesia, de la que María es figura y modelo.



Sagrada Familia. Cuadro familiar



lunes, 16 de marzo de 2026

LUGARES DE INTERÉS

 ANDALUCÍA BELLA

ASTILLEROS DE MATAGORDA EN PUERTO REAL

RUINAS DEL ANTIGUO FUERTE


Vista de edificios históricos del astillero


Detalles de los edificios


Nuevos detalles



Edificio histórico restaurado


Monumento con la capilla al fondo


Estatua del marqués de Comillas


Vista desde los astilleros del Puente de la Constitución de 1812


Ruinas del antiguo fuerte


Ruinas del antiguo fuerte con la bahía y Puente de la Constitución al fondo


Antiguos cañones restaurados del fuerte. Bahía de Cádiz y Puente de la Constitución

martes, 10 de marzo de 2026

IN MEMORIAM. CRUCERO REINA REGENTE

 

131 años de la desaparición del crucero Reina Regente


El día 10 de marzo de 1895, el crucero Reina Regente a primeras horas de la mañana de este fatídico día había levado anclas en la rada del puerto de Tánger, donde había fondeado el día anterior con el objeto de desembarcar un comitiva marroquí procedente de España y dirigirse de nuevo al puerto de Cádiz, de donde había partido. Nunca llega a su punto de destino y se  pierde el contacto con el buque que desaparece en aguas del Estrecho. 

Su comandante es el capitán de navío Francisco de Paula Sanz de Andino Martí y el segundo de abordo es el capitán de fragata Francisco Pérez Cuadrado.

El total de la dotación la componen 412 hombres de los cuales parece ser que dos marineros no embarcaron porque habiendo desembarcado en Tánger para realizar algún tipo de encargo no llegaron a tiempo cuando el navío levó anclas.

Este blog de Humanidades y Medicina hace un recuerdo especial al personal de Sanidad de la Armada embarcado en el Crucero.

Primer médico José María Robles Villar

Segundo médico Tadeo Lapesa Collado

Primer practicante Luis Serrano Álvarez

Tercer practicante Eduardo Catalá Plat

DESCANSEN EN PAZ TODOS LOS MIEMBROS DE LA DOTACIÓN


Francisco de Paula Sanz de Andino y Martí. Último comandante del crucero Reina Regente. Pintura de Manuel Ussel de Guimbarda. Óleo sobre tela. Ayuntamiento de Cartagena. Wikipedia




   

lunes, 9 de marzo de 2026

LUGARES DE INTERÉS

 ANDALUCÍA BELLA

ASTILLEROS DE MATAGORDA EN PUERTO REAL

RUINAS DEL ANTIGUO FUERTE


Traje de antiguo buzo


Exposición de un cañón del antiguo fuerte


Maqueta de un dique


Cuadro de una personalidad relacionado con el antiguo astillero


Exposición de buque relacionado con el antiguo astillero


Instrumento náutico 


Maqueta de buque relacionado con el antiguo astillero 


Maqueta de antiguo buque


Antiguo buque de carga y pasaje


Buque de carga con la chimenea en popa. Podría llevar pasajeros en este último lugar


Buque con dos chimeneas. Especialmente para pasajeros


Buque con el puente y chimenea en popa