Política de uso de cookies

lunes, 26 de julio de 2021

HISTORIA DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ

CÁDIZ FENICIA Y CARTAGINESA

 EJÉRCITO CARTAGINÉS

El ejército de Cartago era un ejército combinado de infantería ligera y pesada, caballería ligera y pesada, con elefantes y carros de guerra. El mando supremo era ejercido por los sufetes y a partir del siglo III a.C. hubo generales, los cuales eran nombrados por el Senado o Asamblea.

Este ejército empleaba un gran número de mercenarios y un escaso número de ciudadanos. Hubo también soldados extranjeros procedentes de regiones tributarias. Practicaron las guerras de guerrillas y su táctica militar se basaba en el estudio del terreno acompañado del factor sorpresa, de la movilidad y maniobrabilidad. Fue muy utilizado el posicionamiento y la emboscada. El "Batallón Sagrado" fue un cuerpo de élite, el cual se situaba en el centro de la formación del ejército, detrás de los elefantes, protegido en sus alas por los mercenarios y la caballería. En dicho batallón militaban los hijos de nobles de Cartago y estaban dotados de una gran preparación militar.

 La infantería libio-fenicia constituía la fuerza más leal y sus componentes portaban yelmos y corazas de hierro, así como grandes escudos blancos que protegían la mayor parte del cuerpo. Marchaban de forma lenta y ordenada, recordando a una falange macedonia o griega.

La infantería pesada estaba formada por libios. Había lanceros que empuñaban una lanza corta en un brazo y un escudo redondo y cóncavo en el otro. Los escudos de la falange cartaginesa generalmente estaban pintados de blanco; en ellos se representaban motivos decorativos como una estrella, una palmera o un caballo, todos ellos eran símbolos de Cartago.

Las fuentes clásicas hablan de los lonchophoroi como tropas ligeras libio-fenicias. Estos llevaban un escudo ligero y ovalado, casco de fibra o de bronce y un puñado de jabalinas. Eran muy eficaces en las emboscadas.

Las tropas hispanas se constituyeron tras la conquista de Hispania y provenían de las tribus íberas del Levante y sur de la Península, además de las tribus celtíberas del interior. Formaban parte de la caballería ligera, y de la infantería ligera y pesada.

La infantería pesada portaba armadura de mallas o escamas, yelmo con escudo largo oblongo. Pero su arma principal era la falcata, una especie de espada corta de un filo.

La infantería ligera iba equipada con dardos, dos o tres jabalinas, escudos ligeros y hondas. Algunos utilizaban la caetra que era un pequeño escudo redondo de cuero o madera.

Los infantes celtíberos sirvieron como infantería pesada o ligera. Llevaban una espada de doble filo llamada gladius hispaniensis, portaban un tipo especial de jabalina fabricada de hierro. También utilizaban la falárica que era un astil de madera de pino con una larga cabeza de hierro en su extremo y alrededor de ella llevaba una lana empapada de aceite o brea que el soldado prendía y la lanzaba por los aires. Llevaban capas negras y podían utilizar escudos ligeros. Protegían sus piernas con bandas de pelo trenzado y en sus cabezas llevaban cascos de bronce con cimeras de color rojo.

Estrabón describe los lusitanos como guerreros ágiles y rápidos, expertos en emboscadas y espionajes. Portaban un pequeño escudo tipo caetra, el cual era cóncavo en su parte delantera, acompañado por un puñal o cuchillo y además llevaban varias jabalinas o bien una lanza con punta de bronce. Estaban dotados con cascos metálicos y unas espinilleras o giebas.

Los honderos baleares, según Estrabón, llevaban tres hondas atadas a la cabeza, utilizando como proyectiles piedras, terracota o plomo.

Las tropas galas sirvieron como mercenarios. Los corsos fueron excelentes arqueros. Además, formaron parte del ejército: sardos, procedentes de Cerdeña, itálicos, brucios, apulios, lucanos, capuanos, ligures, samnitas, sículos. Los oficiales superiores procedían de familias nobles.

 FLOTA MERCANTE CARTAGINESA

Era una flota constituida por unas embarcaciones destinadas a fines comerciales denominadas Gaulós que poseían una amplia capacidad de carga. Podían medir de eslora de 20 a 30 m. y de manga de 6 a 7 m., con un calado aproximado de 1,5m.

La popa tenía forma redondeada y estaba culminada por un friso en forma de cola de pescado mientras que la proa acababa en el aplustro que era un friso representando la cabeza de un caballo. En el casco se pintaban unos ojos que eran los que se suponían que permitían al barco ver la ruta y causar terror al enemigo en caso de la necesidad de entablar combate, por lo que estas naves también servirían para la defensa ante actos de piratería y también para transporte de tropas.

Un mástil sostenía una vela rectangular. Llevaban por timón un remo con palas muy amplias y asimétricas y sujeto al lado izquierdo de la popa. El puente estaba cerca de esta y en su castillo se guardaban los aparejos y la cocina de a bordo.

Llevaban estos barcos una tripulación de unos 20 hombres y podían navegar unas 100 millas diarias, con una velocidad media de unos 6 nudos, según Heródoto y Tucídides.

FLOTA DE GUERRA CARTAGINESA

Tenemos noticias de ella por representaciones en monedas o estelas y por descripciones de Polibio, el cual cuenta en su Historia que en el 256 a. C. Cartago llegó a alinear una flota de 350 naves pero que, tras las guerras púnicas y la caída de Cartago, 146 a.C., nada quedó de ella.

Según el casco de una nave púnica encontrada en Lilibea, Sicilia, en 1971, encontramos:

Se trata de un quinquerreme con la parte sumergida forrada de plomo. Llevaría una tripulación de 420 hombres distribuidos en 300 marineros de los que 270 eran remeros. 120 soldados que colocaban sus escudos en las bordas. La popa era redondeada, como los barcos comerciales.  La proa constituía una extraordinaria arma ofensiva pues llevaba un espolón reforzado con bronce, representando distintas figuras, y se utilizaba para destrozar los costados de los barcos enemigos. A los lados de la proa estaban representados dos ojos y encima de estos había unos orificios por los que pasaban las cadenas o cuerdas de las anclas. El puente estaba cerca de la proa y en él estaba el castillo que protegida a los arqueros y las catapultas. En la popa había un entoldado de cuero y dos grandes remos que servían de timones. En el centro del arco podía haber un mástil retráctil del que colgaba una vela cuadrada. Otro mástil ubicado en la proa llevaba una pequeña vela, la cual permitía gobernar el barco.

Los remeros se colocaban en el interior del casco y a lo largo de los costados. Los remos salían por orificios debajo de la borda. Se conocen distintos tipos de naves.

Pentecóntera. 25 m. de eslora, con 50 remeros distribuidos en dos niveles. Llevaba capitán, segundo, piloto, y 10 marineros de cubierta. El ritmo de los remeros lo marcaba un flautista llamado “Diere”.

Trirreme. 36 m. de eslora. La tripulación era de 180 hombres de los que 170 eran remeros y 10 marineros para el manejo de las velas, y además iba un grupo de soldados que embarcaban.

Tetrera y Pentera. Disponían de cuatro o cinco remeros para cada remo, en un mismo banco, y tenían 40 m de eslora y 6 m. de manga, con un calado superior a 2 m. Máxima velocidad de 5 a 6 nudos.

La navegación se hacía costeando el litoral y a ser posible durante el día, acampando en playas durante la noche y también en caso de necesidad. Si era necesaria una navegación nocturna se empleaban tablas de distancia y la guía por las estrellas. La Estrella Polar se llamaba “Estrella Fenicia”. En caso de niebla utilizaban palomas mensajeras.

En combate; al avistarse el enemigo se amainaba las velas y se retiraban los mástiles pues el enfrentamiento se hacía a base de remos. La dotación estaba compuesta por ciudadanos exclusivamente cartagineses y no eran admitidos mercenarios como en el ejército. El término “Diekplous” quería decir la salida veloz y simultanea de toda la armada para disponerse en línea y atravesar al enemigo entre barco y barco. Después, tras un giro rápido, se atacaba a los adversarios por la popa, mediante el espolón. También era utilizada la técnica del “Periplous”que consistía en colocarse al lado de la embarcación enemiga y atravesar su costado con el espolón. 

BIBLIOGRAFÍA

CARTWRIGHT, M. "El Ejército Cartaginés". Enciclopedia de la Historia del Mundo. www.worldhistory.org 

MUNDO HISTORIA. "El Ejército Cartaginés". 

www.mundohistoria.org

WIKIPEDIA."Flota Cartaginesa".

wikipededia.org/wiki. 27 de febrero, 2020

WIKIPEDIA. "Ejército de Cartago". wikipedia.org/wiki. 24 de abril, 2021

lunes, 19 de julio de 2021

HISTORIA DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ

CÁDIZ FENICIA Y CARTAGINESA

La fundación de Cádiz se atribuye a los fenicios de Tiro quienes le dieron el nombre de Gadir que quiere decir recinto cerrado. Tuvieron diversos templos y santuarios dedicados a Melkar que era la divinidad protectora de los navegantes y comerciantes y según Estrabón los primeros le ofrecían sacrificios. En el islote de Sancti Petri, situado en la desembocadura meridional del caño de su nombre, término municipal de San Fernando, se halló un templo dedicado a Hércules o Melkar fenicio. Fuentes históricas señalan que fue visitado por Aníbal con el fin de ofrecer votos antes de dirigirse a la conquista de Roma. Con la fundación de la ciudad, el santuario se construyó en la parte oriental, el cual quedaba unido a la población por una calzada. 

El historiador romano Valeyo Pateiculo afirma que la ciudad de Cádiz fue fundada 80 años después de la Guerra de Troya, mientras que el geógrafo e historiador griego Estrabón considera que fue poco antes. Otros críticos dicen que los fenicios llegaron de 1600 a 1500 años a.C. Grabaron en sus monedas atunes y delfines que demuestran el tráfico gaditano.

Los fenicios gaditanos oprimidos por sus vecinos de la Turdetania, instalados a lo largo del Valle del Guadalquivir, pidieron auxilio a Cartago y esta república envió a Maharbal al mando de un potente ejército que además de proteger a los gaditanos pretenden, en secreto, introducir su poder en la Península Ibérica. Al principio inician por los pueblos de la Andalucía una relación amiga y comercial pero más tarde conciben la idea de una conquista militar.

La república nombra a Hamilcar Barca general en jefe de un potente ejército que partiendo de África en el 235 a.C. llega a la isla de Cádiz con una numerosa armada, desembarcando sus tropas y continuando sus conquistas por tierras de Andalucía. Con Hamilcar iba su yerno Hasdrubal quien años más tarde heredaría el mando militar. También le acompañaba un niño de nueve años, su hijo Hannibal, el cual antes de su salida había jurado sobre el ara de Júpiter no hacer nunca amistad con Roma. Llegaría a ser un valeroso general y cuando partió de Cádiz para luchar frente a los romanos, en su ejército iban muchos jóvenes gaditanos.

BIBLIOGRAFÍA

SPÍNOLA, C. et al. La Provincia de Cádiz Pueblo a Pueblo. Junta de Andalucita. Diputación de Cádiz y entidades colaboradoras. Cádiz, 1995

WIKIMEDIA. "Historia de Cádiz". 2 de mayo de 2021


lunes, 12 de julio de 2021

HISTORIA DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ

 EDAD ANTIGUA

La provincia de Cádiz por su riqueza agrícola y minera había adquirido fama entre los países del Mediterráneo y este hecho facilita que otras culturas acudan a la provincia a intercambiar sus productos. Llegan los fenicios quienes fundan colonias y factorías pesqueras. Los griegos continuaron la labor hecha por los fenicios. Los celtas, procedentes del Norte, llegan más tarde para crear la industria del hierro. Posteriormente dominarán la tierra los cartagineses del sur de la Península quienes serán expulsados por los romanos procedentes del Valle del Guadalquivir.

Durante el primer milenio a.C., habían llegado a la península pueblos indoeuropeos, a través de los Pirineos, los cuales contaban con la ventaja de conocer el secreto de la fabricación del hierro. Además de utilizar como medios de transporte el caballo con el carro y rueda, hacían labores agrícolas mediante el arado.

Además, llegaron por mar comerciantes fenicios, instalándose en el sur y fundando Gadir, actual Cádiz. El propósito de estas expediciones marítimas no solo fue comercial sino también colonizador.

Sabemos que en los primeros siglos del primer milenio a.C. la población indígena que habitaba en los montes cercanos a la bahía de Algeciras vió como llegaban por mar las primeras embarcaciones fenicias procedentes del Mediterráneo oriental y a partir del año 1.100 a.C. se habían instalado en un área de costa entre Almería y Cádiz. Aparece la llamada cultura tartésica.

Ocurren abundantes intercambios comerciales entre fenicios y griegos, así como entre los nuevos habitantes de la costa andaluza y los del valle del Guadalquivir. Son importados cantidad de productos procedentes del Mediterráneo oriental como es el caso de los metales: oro, plata, estaño y cobre.

Pero, además ocurre que aparecen otros factores que originarán un rápido proceso de culturización: Crecimiento demográfico, expansión de riquezas y la aparición de nuevos ritos funerarios, en definitiva, una nueva forma de vivir.

Además, fueron exportados importantes productos como metales, pieles y lana. No podemos omitir la triste realidad de la exportación de esclavos.

Adquiere importancia la creación de la industria con la práctica de la salazón del pescado.  

 

 BIBLIOGRAFÍA 

 BASSA, A. PLANET, J.A. ROSADO, F. Historia de España. 

Ediciones Nauta. Barcelona, 2003. 

SPÍNOLA, C. et al. La Provincia de Cádiz Pueblo a Pueblo. Junta de Andalucita. Diputación de Cádiz y entidades colaboradoras. Cádiz, 1995




lunes, 5 de julio de 2021

HISTORIA DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ

 

 PREHISTORIA

Durante la Prehistoria, en el paleolítico, el hombre no conocía aún la guerra, pero podemos considerar que estaba preparado para ella, y la caza de este periodo la podríamos considerar como un ensayo general. No cabe duda de que había puesto en estudio las tácticas ofensivas y defensivas, junto a una serie de maniobras de carácter guerrero como el camuflarse, la sorpresa, la trampa, movimientos envolventes, o aproximación a la presa.

El peligro que siempre ofrecen los animales depredadores dará lugar a maniobras defensivas como refugiarse en cuevas con entrada protegida y utilización del fuego para ahuyentar a las fieras.1 Por este motivo, Jenofonte dice que la caza es la imagen de la guerra.2

En el Paleolítico, con respecto al uso de armas de guerra y de cuidados de heridas producidas, hay investigaciones recientes. Así, con sorpresa se ha comprobado en un cráneo hallado en Francia y correspondiente a un joven de la época, con el auxilio de la tomografía, se vió la existencia de una fractura hecha por un instrumento punzante, y hay autores que afirman que la víctima no hubiera sobrevivido sin la ayuda de algún curandero.3

En el Neolítico surge la agricultura y la ganadería y ello lleva a que el hombre se vea obligado a la defensa de su propiedad. Por otra parte, aparecerá una estructura social y llevará a la aparición de los profesionales y entre ellos el médico, el sacerdote y el militar, ya que la milicia ha surgido de una sería necesidad de defensa. Aparecen las fortificaciones; castros o campamentos, citanias o ciudades fortificadas.4

Se ha continuado encontrando pruebas de enfrentamiento durante este neolítico como es la existencia de huesos con heridas penetrantes y cavidades óseas con puntas de sílex en su interior y cerradas por un tejido cicatricial. Así como neoformación ósea en torno a un proyectil o fracturas consolidadas en posición correcta. Y todo ello llevará a la demostración de dos hechos fundamentales: Que hubo enfrentamientos y hubo una asistencia sanitaria adecuada.

Según Salvador Monserrat, citado por Gómez Rodríguez, el hombre del neolítico realizaba diferentes intervenciones como sangrías, apertura de abscesos, reducción de luxaciones, inmovilización de fracturas con moldes de arcilla, amputaciones y trepanaciones. Como instrumental quirúrgico utilizaba fragmentos de piedras cortantes, lascas, espinas de pescados, y crines de caballo como hilos de sutura. Como medicina utilizaba el musgo, la ceniza, hojas secas, bálsamo, sustancias aromáticas extraídas de los árboles, que eran aplicadas sobre heridas y llagas.5

Parece ser que la provincia de Cádiz conoció la aparición del hombre en la era cuaternaria, periodo musteriense o Paleolítico Medio para algunos. Ello queda demostrado en los cráneos encontrados en Gibraltar. También se han encontrado restos humanos correspondientes al Paleolítico Superior y al Neolítico en varios municipios de la provincia gaditana.

Con respecto a la navegación y la Marina en esta etapa de la Prehistoria hemos de considerar que el primer paso que dio el hombre con el fin de dominar los mares fue el de aprender a nadar y después surgiría la idea de construir medios de transportes adecuados para utilizarlos como via de comunicación. Con el empleo de troncos y balsas construidos haría pequeños desplazamientos para cruzar ríos e incluso estrechos y llegar a islas no habitadas.

Los documentos más antiguos de la historia de la navegación nos muestran la existencia de troncos de árboles vaciados, normalmente con el fuego. También se organizan balsas con troncos unidos por unas cuerdas. Se supone que pronto se descubrió el remo para sustituir el brazo humano como fuerza motriz. También, entre los procedimientos más primitivos destaca la barca de piel.

Empezó a utilizarse troncos de árboles y tablas de madera unidas mediante cuerdas y más tarde metal, en la Edad de Bronce, y este hecho lo encontramos documentado en Egipto, aunque contamos con representaciones en Mesopotamia, Egeo, Malta y Península Ibérica.

En la zona más cercana al Estrecho de Gibraltar, aparecen representaciones como en los Alisos en la Dehesa de la Zorilla y Valle de Ojén o Huerta de Pilas en Algeciras. Son sorprendentes las pinturas de Laja Alta en Jimena de la Frontera. Otras ilustraciones aparecen en Galicia, Ibiza y Menorca, en Baleares, a semejanza de las de Sicilia, Malta y Chipre.

En Laja Alta aparecen navíos de forma redondeada con jarcia, remos, timones y mástil acabado en anilla. Corresponderían a naves mercantes de transporte y pueden fecharse entre la Edad del Bronce y la época de las navegaciones históricas. Junto a ellos aparece una embarcación distinta a todas las demás, con un triple espolón sobre la línea de flotación que según documentación existente que habla sobre los primeros navíos de guerra en la Grecia contemporánea, podría corresponder a uno de esta clase. 

Habría también contactos culturales entre diversas áreas del Atlántico y podríamos considerar una verdadera relación comercial en el mundo megalítico atlántico, acompañado de otras relaciones de tipo social e ideológico, y sobre todo una cultura de intercambio donde sobresalen los metales.6

Parece ser que hubo una estructura jerarquizada y guerrera con organización militar como lo demuestra el hecho de haberse comprobado la existencia de dispositivos defensivos concéntricos, formados por trincheras y terraplenes, y junto a ellos monumentos megalíticos destinados a enterramientos. En la zona de Levante se han descubierto pinturas rupestres que revelan la existencia de una estrategia militar con el empleo de una serie de tácticas como la “Marcha en Columna” y la “Formación en línea de combate”. Así como la determinación del “Campo de Batalla” y el empleo de “maniobras envolventes”, rebasando por los extremos la línea de combate enemiga. Finalmente: hechos que prueban obediencia a la voz del jefe.7  

También se ha comprobado de forma inquívoca la existencia de expediciones marítimas. Aparecen armas como alabardas y las primeras espadas. El hecho de que hubiera expediciones marítimas largas nos lleva a la conclusión de que estos pueblos tenían conocimientos de corrientes y vientos, pues este hecho supera las navegaciones costeras o de cabotaje, más bien ligadas estas últimas a actividades pesqueras.

El hallazgo en nuestras tierras de objetos exóticos perteneciente al Bronce Final nos puede indicar una relación Atlántico-Mediterráneo Occidental a través del Estrecho de Gibraltar. Se ha supuesto la existencia de una teórica vía de navegación que partiendo de las costas orientales del Egeo y pasando por Sicilia, Cerdeña, Córcega, Las Baleares y la parte sur de la Península Ibérica llegaría al Atlántico más allá de Tartesos.

Con todos estos datos encontrados, vamos hacer las siguientes conclusiones:

a). El hombre prehistórico tenía conocimientos médicos y quirúrgicos.

b). Por tierra y mar hubo actividad militar.

c). Muy probablemente hubo curanderos especializados en las expediciones marítimas.

d). Este último hecho tendría también lugar en las expediciones terrestres.

e). Todas estas circunstancias estarían presentes en la provincia gaditana.

 1). Alegría, J. 1989.

2). Renault, M. 1975.

3). Universidades de Zurich y Burdeos. Aguirre de Cárcer en Prensa de Madrid de 23 de abril de 2002.

4). Ballester, R. 1921.

5). Monserrat, S. 1946.

6). Almagro Gorbea, M. 1995.

7). Aliaga, S. Mercadal, O. 1995.

(1-2-3-4-5-7). Citado por Gómez Rodríguez, L. 2013. 33-40.


BIBLIOGRAFÍA

CASADO PUERTO, A. La Laja Alta. Almoraina. Revista de Estudios Gibraltareños, Nº 51. 2019

GÓMEZ RODRÍGUEZ, L. Los hijos de Asclepio. Tesis Doctoral. Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado. Madrid,2013 

MORGADO,A. "Embarcaciones prehistóticas y  representaciones rupestres". Universidad Complutense, Vol.29, nº2. Madrid. 2018. 

SPÍNOLA, C. et al. La Provincia de Cádiz Pueblo a Pueblo. Junta de Andalucita. Diputación de Cádiz y entidades colaboradoras. Cádiz, 1995



Tipo de embarcación primitiva. Histamar, hiatamar.com