EXPLORACIÓN DE LA PLEURA
PLEUROSCOPIA
También a esta técnica se le conoce con el nombre de toracoscopia y es la exploración endoscópica de la cavidad pleural.
Se realiza con un instrumento denominado toracoscopio, el cual se introduce a través de una incisión realizada en un espacio intercostal, con anestesia local de la zona.
Su indicación fundamental es el derrame pleural con criterio de exudado y que no ha podido ser diagnosticado por otros medios, incluso haciendo dos biopsias pleurales a ciegas.
También está indicación cuando ha habido derrames recidivantes antes de la colocación de un tubo de drenaje.
Está contraindicada esta técnica cuando existe diátesis hemorrágica, cuando el pulmón no es reexpansible o también en enfermos con patología cardiocirculatoria severa.
Aunque puede haber la existencia de adherencias pleurales, esto no constituye una contraindicación, pero limita de forma considerable su rentabilidad porque queda reducido el campo de visión.
Las complicaciones son similares a las de la biopsia: hemorragia, enfisema subcutáneo, e infección de la cavidad pleural.
En muchas ocasiones es necesario dejar colocado un tubo de drenaje tras la pleuroscopia, a lo cual se añade sus propias complicaciones, infección u obstrucciones que dificultan la reexpansión pulmonar, entre otras.
REFERENCIAS
VILLAMOR LEÓN, J. NEUMOLOGÍA. Luzán 5, S.A. de Ediciones. Madrid, 1997
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