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domingo, 20 de diciembre de 2015

Navidad 2015







Habiendo salido un edicto del emperador romano César Augusto, mandando que todo el mundo se empadronase; José con María llegaron de Nazaret a Belén, en Judea, después de recorrer unos 125 Kilómetros, para este fin. Estando en este lugar, se cumplía el tiempo en que María debía de dar a luz. No había sitio para ellos ni en las posadas de la ciudad, ni en casa de los conocidos y parientes, a pesar de haberles pedido hospitalidad. Nació un varón y su Madre lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque era el único sitio que habían encontrado. Había unos pastores en aquella comarca, guardando el ganado, a los que se la apareció un ángel del Señor quien les dijo: No temáis, porque yo os anuncio un grande gozo, que será para todo el pueblo: es que hoy os ha nacido, en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo Señor. Y ésta es la señal que os doy: hallaréis el Niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre. En aquel instante se le juntó al ángel una numerosa milicia celestial que alabando a Dios, decían: Gloria a dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.
Como es natural; los pastores no podían salir de aquel estupor pero una vez repuestos, dijeron: Lleguémonos hasta Belén y veamos esto que ha sucedido y que el Señor nos ha manifestado. Cuando llegaron se encontraron a María y a José, con el Niño acostado en el pesebre. Cayeron de rodillas ante el Mesías, ofreciéndole los humildes bienes que poseían, y dice el evangelista San Lucas que los pastores se volvieron alabando y glorificando al Señor por todas las cosas que habían oído y visto.

ZAHONERO VIVO, J. MARTÍN PENALVA, M. A. Elementos de Religión. Jesucristo según el Antiguo Testamento y según los evangelios. Editorial Marfil. Alcoy, 1954
LUCAS. II, 1-7
LUCAS. II, 15-20

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